La sombras son cómplices del cruel asesinato.
Sangre y metal se funden, moldean la forma , la noche guardará diez años el siniestro secreto.
Cuando la luna ilumino los campos dormidos , se escucho a lo lejos la voz tétrica de la demoníaca campana.
Las puertas de lo horrendo como bocas leprosas destilaron sus venenos, y los fieles embrutecidos y babeantes en orgiástica
danza copularon bajo una Diana carnuda.
Y en los crepúsculos llameantes y nefastos del infierno, la hidra abrió sus ojos a la madre noche de su venganza
¡OH luna que vomitas
lo horrendo de la noche,
que reflejas tu cara
en los pantanos de Lerma
ten piedad en tu paseo
no despiertes a la bestia.¡
|