La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - fabiangs - 'Bautista, el vendedor de fruta.'
Bautista, el vendedor de fruta.
Bautista comercializaba con frutas en la plaza de mercado, todos lo reconocían porque acostumbraba a llevar un gorro azul que le caía hasta las orejas. Un día, tuvo la necesidad de buscar dinero prestado porque quien fía y no sabe cobrar, pronto no tiene como pagar. Los usureros querían alhajas en garantía y Bautista no tenía ninguna. Apurado hasta el extremo, acudió donde su amigo Clemente, el hombre más rico del pueblo, quien le prestó sin intereses la cantidad que necesitaba. Con ello pudo solucionar sus deudas y mejorar su negocio.
El día señalado para pagar a su acreedor se acercaba y Bautista ya tenía con que cancelar la deuda, pero se dijo a sí mismo: - Si yo pago a mi amigo lo que me ha prestado, me quedo otra vez tan pobre como antes, mejor no le pagaré, le negaré la deuda.
El día esperado llegó. Clemente al ver que no llegaba su amigo se preocupó se puso su impermeable y se fue bajo la lluvia.
Bautista se encontraba en su casa leyendo un libro cuando oyó tocar la puerta, se dirigió a abrirla y apareció Clemente, completamente mojado, los zapatos los tenía encharcados, las gotas de agua le resbalaban por el rostro y el cabello le goteaba en las puntas. Al ver a su amigo, lo abrazó pero este lo saludo frío y muy lejano. Le preguntó que le ocurría y no le contestó. Clemente al ver la actitud de su amigo, le pidió el dinero y Bautista negó pérfidamente la deuda y una verdad dicha con malas intenciones es mucho peor que todas las mentiras que se puedan inventar.
Con el tiempo, Bautista solicitaba dinero prestado y se acostumbró a no pagarlo; cuando sus acreedores lo llamaban o se le acercaban, este se hacía el que no era con él, así que cansados de esperar, una mañana acudieron donde la Alcaldesa.
Bautista se dirigía a su puesto de frutas, cuando se vio rodeado de muchas personas. Entre aquella muchedumbre, se encontraba Clemente, que afirmaba con la cabeza a la mujer de rulos que ahora era el corregidor del pueblo. Esta empezó a darle golpes en la cabeza a Bautista con su pantufla de pompón. La gente festejaba con aplausos, y otros riéndose todo el tiempo.
Bautista fue conocido como hombre de mala fe y condenado a devolver inmediatamente el dinero y pagar dos veces la cantidad en castigo de su conducta. Perdió su dinero, su mejor amigo y lo que es más su reputación.
Texto de fabiangs agregado el 14-02-2006. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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