Amolas el arte en tu pecho de piedra
y son puños con uñas,
son manos violentas.
Labras con buril romo
la arista y el filo,
las palabras ajenas,
las muertes pequeñas.
Un epitáfio apenas
que mañana será roca
y luego arena,
la sombra del fantasma,
los ojos de una estátua...
Amolas el arte en tu pecho de piedra;
será mañana
otra sombra en la alborada,
el mayestático silencio del vacío,
el miserable contorno
de tus huellas. |