Un grillito cantaba diariamente en mi ventana, era un canto hermoso lleno de nostalgia, sentí curiosidad de su dolor, mas no me atrevía a preguntarle la razón. Noche a noche él me acompañaba, quizás quería sentirse escuchado e igualmente sentirse acompañado. En su canto lo escuchaba llorar, mi corazón se partía sin poderle ayudar y así continuo por 10 meses más.
Un día, me fui, tuve que salir de la ciudad, extrañaba a ese grillito cantar, me sentía angustiada con solo imaginar que no estaría a su lado para platicar. Hacia 10 meses que mi amor partió, a un lugar lejano donde yo no podía estar. Hacia 10 meses que no pisaba ese altar, quería tomar distancia y poco a poco olvidar, aunque sabia que era imposible dejar de recordar ¿“grillito, grillito donde estas”?, me haría tanto bien verte una vez mas, escuchar tu canto y junto a ti llorar.
Llegue a mi destino, hacia frió, calaba el silencio, quise gritar y empezar a correr, aun no me resigno que no te pueda ver. Han pasado 10 meses y parece que fue ayer. Limpie tu lápida con el mismo amor, con que una vez seque en tu rostro tu dolor, era tu despedida y el tiempo no se detenía.
Cuál fue mi sorpresa al mirar ese ángel que velaba tus sueños, un pequeño cuerpecito yacía tieso, era el grillito que a mi había vuelto, pero ya no había cantos, ya no había nostalgia, por fin reposaba en ese lugar y te acompañaba para descansar. Cerré mis ojos y lo evoque una vez más, para despedirlo en aquel lugar, en el silencio escuche unas palabras expresar: “Han pasado 10 meses, y ya no estoy junto a ti, quería expresarte lo mucho que te amo y aún muerto siempre te amare, Grillito me decías como apodo de amor, por eso volví para aliviarte el dolor y recordarte que siempre vivirás en mi, ya estoy feliz por que sin darte cuenta siempre estuve junto a ti”.
Descansa amor y no te olvides de mí
|