Con tesón construyo un fragil castillo a la orilla del mar, llevando arena y levantando sus principiantes contornos. Una íntima certeza, guía mis trémulas manos. Mientras tanto una niña mira con ojos asombrados hacia mi obra maestra, pensando en la ola desvastadora de ensueños. En su mente infantil,una princesa cautiva habita un ala del palacio, mientras mas alla del límite de lo real un audaz príncipe vendrá a rescatarla.
Mientras dura el sortilegio la historia desarrolla finales ilusorios. Cuando con mi aliento intento detener el cruel avance de la espuma cautivante y corrupta de milenario encanto, la niña cierra los ojos, en un breve parpadear. Acaso en su propio sueño el castillo seguirá habitado, esperando a su propio redentor que venga a libertarla. |