Alcé mi mano y toqué su rostro,
Carne entre carnes,
Sangre entre sangres,
Látigo partiendo mi alma en dos.
Y vi el color que tienen sus ojos,
Mientras mi costilla aún sangraba,
Y mis manos se desangraban y mis pies sangraban
Y mi sed que fue solo mía
Se que he muerto por que nadie recuerda mi nombre,
Paso de un lado a otro
Como ángel o brisa
O quizás ambas – lo más seguro es que ninguna-
Siento su calor degollando mi rostro, mis alas
Fui australopisolus, fui homosolitarius,
Fui veritatis amicus, fui nada.
No tengo objetos que arrojarle,
Solo cierro mis ojos y me recuesto,
Pues los profetas no salen de sus tumbas
Y los mendigos mueren de hambre
|