[Adaptaciòn]
Te ame durante 40 años
Aun recuerdo el día en que te conocí. Corría el mes de Mayo. Estabas sentada en una banca en el parque, realizando lo que después me entere que era tu gran pasión y lo que te convertiría en una mujer talentosa, famosa y admirada por el mundo, pintar… aunque tu jamás dejaste tu espacio, tu privacidad donde después de un tiempo, solo yo pude compartir. Yo estudiaba silencioso mis notas de clase apaciblemente recostado en el césped, aunque mi mente estaba demasiado lejos de lo que mis ojos tenían frente a ese libro. Mi mente estaba en lo que era hasta ahora, mi única pasión: la música, la opera.
Sin darme cuenta, te fijaste en mí y sin darme cuenta dejaste inconclusa tu obra e iniciaste otra: la mía. Estuve ahí por una hora y en esa hora fui el deleite de tus ojos, empezaste a trazarme en esas líneas de óleo. ¿Será verdad que uno presiente cuando es observado?, yo digo que si. El cosquilleo en mi espalda no terminaba, me preguntaba que era, volteé y vi. tus inquietos ojos posados en mí.
- ¿Tienes permiso?
- ¿Permiso?
-Si, para dibujar mi retrato
Y así, empezó nuestra historia sin fin. Nuestro amor sin fin.
Descubrí que te amaría toda mi vida, tu eras toda mi vida. Nos amamos desde ese día hasta el último de nuestra existencia.
Un día, circunstancias que rodeaban la época en la que vivíamos nos hizo separarnos, partí al frente a defender mi país.
- Prométeme que regresaras con bien
- Si, te lo prometo, pronto estaremos juntos de nuevo
Partí, con mi orgullo y valentía en la mano derecha, con el dolor y sufrimiento en la izquierda. Te escribí a diario contándote lo que acontecía en ese lugar, lo que sentía dentro de el y mas que nada, lo que sentía al estar ausente de ti, mi corazón lloraba noche a noche deseando tu presencia y solo confortándome con tu recuerdo.
Aquello termino un día, con entusiasmo partí a tu encuentro quería envolverte en un abrazo, en un beso, en un cuerpo. La alegría de nuestro encuentro mantenía mi sonrisa. Esta desvaneció al dar la vuelta en la esquina de nuestro hogar. Tú ya no estabas. El edificio estaba en ruinas, destruido, como destruido estaba mi corazón. Sabia que el tuyo seguía latiendo, no concebía que me hubieras dejado solo definitivamente, tenia que buscarte, eras mi otra mitad, si la guerra no me mato, lo haría tu ausencia.
No te encontré.
Mi vida continuo, sin ti.
La tuya, era mi dilema eterno.
|