Para que pueda entender
mis nostalgias de cuchillo,
se lo cuento como el grillo
que llora en su atardecer:
Cuánta nostalgia patrón!
En aquellos entreveros
había que ser muy ligero
pa pelear con el facón.
Era un hombre cabal
el que calzaba cuchillo,
mataba mirando el brillo
en los ojos del rival.
Que pelear con escopeta,
no era de hombres de ley
hasta pa matar un buey,
se hacia mirando la jeta.
De cerquita y a pulmón,
cara a cara era la cosa.
Con la mirada rabiosa,
y más firme que un mojón,
se peleaba de un tirón
y alguno... iba a la fosa!
Cuánta nostalgia patrón!
Ahora se usa el bufoso,
ansina cualquier piojoso
se las da de bravucón.
Antes se respetaba
al adversario caido
o al viejo desvalido
y también a la mujer.
Lo digo sin ofender...
y para la purretada:
Quizás alguno se asombre,
pero en medio´el entrevero
aquél hombre verdadero
no abusa e´su condición,
ni aprovecha la ocasión
pa´dejar de ser un Hombre.
ergo
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