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Inicio / Cuenteros Locales / Claraluz / Uno de piratas ( 1ª parte)

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:184784]

Han pasado más de veinte años, ha tenido que organizarse una reglada reunión de antiguos alumnos para convocarnos a todos y de esa manera Miguel y yo recordar aquella tarde de invierno cuando éramos unos críos. Entonces decidimos que yo guardaría el hallazgo y con ello enmudeció nuestro secreto.
- Jaime ¿Qué es eso del tesoro escondido? Miguel me ha hablado de ello por el camino.
- Nada importante Raquel, cosa de niños. Ya te habrá dicho que sólo teníamos ocho años.
- Quisiera saber más, me dijo con voz melosa y mirada angelical.
Aquella mujer seguía siendo la más maravillosa del mundo, por la que perdí muchas apuestas de pequeño y quien me rompió por primera vez el corazón. Todos habíamos cambiado, pero la magia que sentía al estar a su lado seguía igual de fuerte. Por un momento me asustó la idea de quedarme paralizado ante su petición, me latía el corazón en la sien. Miguel, fiel amigo y conocedor de mis sentimientos salió a mi auxilio.
- Es muy modesto Raquel, sabe que fue un gran descubrimiento. Pero sentémonos en esta mesa, están a punto de servir el primer plato.
Cuando estábamos en los postres ya me sentía algo mejor, más suelto y resuelto si cabe y muy a gusto con Raquel a mi lado. Pero ahora, para sorpresa mía, el sentimiento se apreciaba recíproco. Creí que había llegado el momento de comentarle nuestro pequeño secreto.
- Miguel y yo fuimos grandes compañeros de batallas, nuestra imaginación no tenía límites y nuestras hazañas no sabían de miedos. ¿Recuerdas, Raquel, aquella excursión en la playa de Maspalomas, la que hicimos con el profesor de Biología? Justo después de aquellas fuertes lluvias que habían provocado el desprendimiento de muchas dunas de arena y aparecieron especies marinas poco habituales en la orilla.
- Si, lo recuerdo. No era temporada de bañistas y el mar estaba algo bravo.
Yo lo recuerdo como si fuera ayer… Escucha atenta:
- Miguel y yo nos separamos del grupo, nadie se dio cuenta entonces. Un bulto negro había llamado nuestra atención. El temporal había traído algo más.
- Mira Jaime, acerquémonos a ver qué es aquello que se mueve.
- Un trapo sucio Miguel ¿Qué va a ser? Está negro.
- ¡Vamos, sígueme! Gritó mientras salía corriendo.
- Ssschhh baja la voz, nos van a oir -dije- al mismo tiempo que rompí a correr detrás suyo.
Estábamos lo suficientemente cerca cuando vimos que no se trataba de un trapo sucio sino una bandera medio enterrada en la arena, rectangular y bien terminada, era negra y parecía tener una mancha. La lavamos con el agua del mar y vimos que era una calavera blanca y debajo dos espadas cruzadas.
-¡Una bandera pirata Jaime! Seguro que hay un tesoro enterrado.
-¿Pero qué dices? Estamos en una isla pero el Caribe nos queda algo lejos, recuérdalo.
-Desenterrémoslo entonces.
-¡Anda ya! Vámonos o se darán cuenta de que no estamos con el grupo.
Todavía hoy no sé cómo me vi de rodillas junto a Miguel , cavando en la arena, buscando algo pero sin ninguna fe por encontrar nada. Y fueron precisamente mis manos las que tropezaron con algo duro. Debajo de donde hallamos aquella bandera había un cofre, tentador para cualquier mano y en especial para las de un niño. Al abrirlo vimos un mapa polvoriento, un parche de ojo, un hacha de abordaje con un lado puntiagudo para aferrarse a la borda de un barco, unas monedas antiguas y una pequeña pintura de un señor de tez morena, vestía una casaca color marrón, un cinto blandiendo una espada y un chaquetón azul, en la cabeza llevaba un sombrero pirata y debajo asomaba un pañuelo rojo envolviendo su cabeza, unos pendientes en forma de aros pendían de ambas orejas y una poblada y espesa barba ocultaban parte de su rostro.
- Jaime ¿Quién es este señor? ¿Y por qué va disfrazado?
- Esta foto parece muy antigua y el señor no está disfrazado, seguro que esa vestimenta era típica en su época. Le daré la vuelta a la foto a ver si hay alguna seña.
- Nada, solo hay un código- dijo Miguel-. MDCCXVIII
- Eso no es un código, es una fecha (1.718)
Raquel que estaba ensimismada escuchando la historia, interrumpió- Quisiera ver la foto- Esa es la fecha en que capturaron al pirata Barbanegra.
Miguel y yo nos quedamos en silencio. Raquel estudió en la Universidad de Humanidades la especialidad de Historia y Arte. Ahora preparaba su tesis sobre la conquista del siglo XVIII en la que Ingleses, Franceses y Holandeses asaltaban cuanto encontraban a su paso con el fin de minar el potencial del Imperio Español, próspero gracias al oro y la plata Americanos.
- ¿Un pirata? Ahora el que estaba ensimismado con el relato de Raquel era yo. Así que le dije que al regresar del almuerzo con Miguel, podrían desviarse por mi casa y parar allí para ver el cofre.
No había luz en casa, esta vez la compañía eléctrica había avisado por lo que había preparado unas velas que encendimos, suficiente luz para ver el cofre y su contenido.
Raquel desplegó con mucho cuidado el mapa, era muy antiguo y estaba algo estropeado por el paso del tiempo, los pliegues parecían quemados con ese color marrón oscuro que sólo produce el paso del tiempo sobre el papel guardado. En la parte alta una isla con forma de caparazón de tortuga, parecía tener mucha vegetación en la parte inferior izquierda y superior derecha, quedando una parte desértica hacia el Noreste, donde se dibujadaba un pequeño poblado y una especie de fortaleza.
- No es una fortaleza -interrumpió Raquel- es la forma con que los piratas señalaban el punto geográfico donde ocultaban un tesoro. La verdad es que me recuerda a la isla pirata de “La Tortuga”.
- ¿Hay una isla con ese nombre? ¿Hablas en serio?- preguntó Miguel.
- Si, existe. Fue asaltada a mediados del S. XVII por los españoles, quienes desalojaron a los franceses. Las islas Caribeñas sirvieron a los ladrones de mar como escondite a los tesoros apresados y las principales islas que utilizaban para tal fin fueron Jamaica y La Tortuga.
- ¡Vamos a descubrir el secreto de un Corsario!
- No Jaime, no es un corsario es un pirata- apuntilló Raquel-
- ¿No es lo mismo?
- No. Los piratas eran ladrones del mar, movidos por un ánimo de lucro, cuyo objetivo era el comercio marítimo en general. Ellos no estaban sometidos a las autoridades de la Monarquía y no distinguían entre Naciones, despreciaban las leyes que estas les dictaban por lo que impusieron sus propias normas, prescindiendo de la jerarquía social, sustituyendo nombres con verdadera estirpe por nombres de guerra y apodos.
- Como Barbanegra- dije en voz baja-
- Correcto -dijo Raquel- que me había escuchado. En cambio los corsarios tenían licencia para saquear. Eran piratas que navegaban a las órdenes del Gobierno de su país atacando a barcos enemigos para debilitarlos desde el punto de vista económico ( hay que recordar que nos trajimos para España las riquezas de aquellos países). Tenían un permiso llamado “Patente De Corso” que autorizaba sus actuaciones y percibían una remuneración por ello.
- Visto así parecen hombres de honor, y esa no es la imagen que siempre nos han proyectado de ellos - comenté-.
- Tienes razón Jaime, la literatura y el cine le han dado una visión romántica como un héroe audaz y simpático. No obstante los piratas no eran hordas sanguinarias de asesinos implacables, los hubo de todas clases, procedencias y costumbres. Siempre existió cierta democracia en las reglas de convivencia de sus barcos. Priorizaba la igualdad en el reparto del botín, la indemnización por daños físicos, el buen trato otorgado a los prisioneros, y apuntaban como delitos graves la cobardía, la deserción y la embriaguez en combate.
- Pues ahora si que cambia mi percepción de ellos. Llevo toda la vida equivocado.
- Bueno-continuó Raquel-tampoco te lleves a engaños. Lo impredecible del carácter de los piratas era una constante en ellos y sus arrebatos provocaron muchos derramamientos de sangre muy a menudo.
- Si, además todos sabemos y no olvidamos que los piratas eran famosos por el refinamiento de su crueldad -intervino Miguel-.
- Así es -prosiguió Raquel. Por ejemplo abandonar a alguien en un islote desierto fuera de las rutas de navegación, con un poco de agua y un arma.
- Si no recuerdo mal -intervine- todos los tesoros fueron encontrados por mapas que así lo indicaban, mi pregunta es… ¿Sólo nosotros tres sabemos de la existencia de este mapa? ¿Quién lo enterró aquí? ¿Quieres contarnos un poco mas la historia de esos saqueos, Raquel?
- Veamos, las flotas Hispánicas partían hacia la Península Ibérica con las riquezas del nuevo mundo, principalmente desde Veracruz (México) Panamá y Perú. Por eso las islas Caribeñas frente a tales costas resultaban idóneas para atacar sus navíos. En las aguas limitadas por las Canarias y las Azores eran frecuentes los ataques a barcos que venían de América. Las rutas de navegación por el Atlántico eran diversas y muchos los intentos de saquear alguna isla del archipiélago.
- Un momento -interrumpió Miguel- ¿Te das cuenta de que ahora tiene mas sentido nuestro hallazgo? ¿Y si ese cofre llegó hasta aquí desde aquellas tierras siguiendo indicaciones del mismísimo Barbanegra? ¿Y si nadie que esté vivo sabe de su existencia?
- Esa posibilidad la he priorizado mucho desde un primer momento -sonrió Raquel-.
- Continúa, por favor.
- Seguiría chicos, pero se ha hecho un poco tarde. Gloria está enferma por eso se quedó en casa, quedé en pasar a visitarla.
- ¿Hablas de Gloria, la “Jorobada”?
- Ese apodo nunca me ha gustado -dijo Raquel- y os aseguro que no tiene sentido hoy en día. No hay más que verla.
- Tengo una idea - me apresuré a decir- ¿Podemos acompañarte a ver a Gloria? Será una sorpresa. He de reconocer que mi actitud fue un tanto egoísta, no me importaba tanto la salud de Gloria como si la idea de seguir estando con Raquel. Me seguía atrayendo pero ya no como un amor platónico sino una mujer real a la que conquistar y con la que me sentía muy a gusto.
Subimos al coche de Miguel, tardamos cuarenta minutos en llegar, tiempo suficiente para seguir hablando con Raquel. Miguel fue el primero que sacó el tema de las vacaciones, tal vez podríamos organizar un viaje todos juntos. Creo que todos pensábamos en la misma ruta.
Teníamos mucho de que hablar, la mirada de Raquel así me lo aseguraba pero eso debía esperar

Texto agregado el 28-02-2006, y leído por 305 visitantes. (9 votos)


Lectores Opinan
2006-09-12 08:17:07 Muy interesante e ilustrativosin embago, vuelvo a notar un pequeño brinco de primera persona, a testigo omnicente ya casi para terminar la narración dice "subimos al coche de Miguel" yo diria subimos a mi coche....pero que imaginación tienes mujer, y muy bien informada historicaménte . te mando un abrazo y mis estrellas. . . florensumundo
2006-07-01 07:06:17 me encanta porque siempre aprendo algo...voy a la segunda parte...esto esta muy interesante luzyalegria
2006-03-27 21:12:03 Interesante, capaz de atrapar al lector y encima de ello hasta instructivo!! Felicitaciones y ***** Iwan-al-Tars h
2006-03-11 23:29:21 voy a por la segunda parte***** eslavida
2006-03-07 22:17:29 Un relato apasionante, pleno de fantasía y además, documentado. Enhorabuena, no pienso perderme la segunda parte. akim
2006-03-03 22:03:38 Excelente. Entretenido y original, además de instructivo: piratas y corsarios. Te dejo mis 5* y voy a la segunda parte. jorval
2006-03-03 00:40:00 Muy bueno. Relatas muy bien. Lei barios de tus escritos y me gustaron. Soy nuevo en esto y me gustaria leas algo de lo mio y opines. Saludos. jose_arcadio< /a>
2006-03-01 22:04:57 El planteamiento es muy bueno y promete escenas llenas de imaginación. La narrativa me encanta, así como los diálogos y ese hilo paralelo del posible amor de quienes en su dia fueron compañeros de clase le da mayor margen de atención. Tomo nota de todo jajaja. Un abrazo ***** graju
2006-03-01 13:15:26 Muy buen cuento que casi nos propone leer la continuación aunque no esté escrita (supongo), por lo que ya sabes que puedes hacer cuando tengas tiempo y te apetezca escribir. El tema "piratas" con sus tesoros, barcos y demás es un tema llamativo, que gusta, que con sólo nombrarlo nos sumerge en aventuras, en imaginación, en historias de mar. Me ha gustado mucho el cuento aunque el mar sólo me ha mojado las sandalias y la parte baja de mis pantalones. Buenas imágenes y narración, también he aprendido algo más sobre los piratas. Mis felicitaciones. Un saludo de SOL-O-LUNA
 
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