Depronto todo empieza con un juego de miradas, ocultandose en la sombra de la noche los amantes se atan en un fuerte abrazo implorando al reloj que se detenga quizas a las diez y al tiempo, que transcurra lentamente hasta lograr convertir todo en eternidad.
la lenta procesión de las manos por el cuerpo suele iniciar en el centro del mundo y termina en el momento justo en que la ropa resbala por la piel y son uno solo, sin mascaras, sin hipocresias, ellos haciendose uno y la sinceridad de sus cuerpos a flor de piel.
Se buscan a tientas y un roce fatal concentra todo lo que viene despues de que los labios se encuentran.
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