Amantes que roban retales
a la noche oscura,
en cualquier jardín.
Pasiones que la luz del día
convierte en locuras
y les pone fin.
Amores que nacen del alba,
desde la mirada
de un amanecer.
Fugaces bajo la penumbra,
entre la mañana y el anochecer.
Promesas que sella el cielo
con calor de fuego
que ha robado al sol,
promesas que luego se hielan,
tan solo despiertan
si nace otro amor. |