Mira si te quiero un rato
que hasta envidio el aparato
que rasura tus mejillas.
Y a esa cruel maquinilla
que acompaña tus mañanas
no le faltan arte y mañas
para dejarte complacido,
mas si buscaras castigo
no hallarías otro igual
nada me atormenta mas
que ver como la cortejas.
Es un momento patético
mirándote en el espejo
presumiendo de sonrisa,
pues venga hombre, sin prisa,
a lo tuyo, que es un placer.
Y que mas puedo yo hacer?
termínate la faena
que cuando acabes con ella
y la dejes en cualquier lado
vendrás a mi con descaro
y estarás en mi terreno,
y si hay algo que lamento
es no sentir la primera
así como lo hace ella
tu piel fresca en la mañana.
Ser tu caricia temprana,
la que te ve despertar,
aquella que goza mas
si la rozas despacito,
dame de ti el pedacito
que guarda tu corazón
yo te doy sin condición,
noches, días, vida entera
no encuentro mejor manera
de declararte mi amor...
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