La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / meteledoblebombo / ¿Quién es el enfermo ahora?

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:186079]

Él y su mirada orgullosa eran lo que me asustaba. También su semblante, parecía un maniaco capaz de degollarme sin piedad, disfrutándolo con una mueca insoportable en su cara. Pero yo siempre lo había apreciado bien, era simpático cuando lo conocías en el fondo. Sus extravagantes gustos lo hacían parecer un poco más enfermo. Cuando comencé a simpatizar con él, mis amigos creían que sería una muy mala influencia para mí, convirtiéndome en una persona igual de mórbida que él, con una mente retorcida, hambrienta de muerte y carne cercenada.
Yo siempre he sido un chico normal, soy respetuoso de las leyes elementales de la convivencia humana y amo a mis padres. Tengo una buena educación, de ello se ha encargado la televisión. Siento que la TV es un medio excelente para difundir entre la población información de calidad, sin los problemas que acarrean los libros.
En la escuela no soy un estudiante sobresaliente, pienso que la adolescencia no es una edad para aprender, sino para establecer y fortalecer las relaciones sociales entre mis contemporáneos. Me gusta cortejar chicas con mis amigos en las fiestas.
Desde que tengo memoria la televisión me ha inculcado valores altruistas. Recuerdo que desde pequeño veía programas que inducían a este tipo de actitudes, y confieso que, en mis primeros años, me sentía obligado a hacer algo por la gente en desgracia y hasta hace poco tiempo, le he tomado gusto e incluso lo disfruto.
Fue así como conocí a aquel extraño personaje.
Siempre lo veía solo, vestido casi totalmente de negro, profiriendo en voz baja extrañas palabras, siempre leía libros de autores que nunca había escuchado en la TV. Traté de convencerlo de que la TV era más efectiva que los libros. Él nunca aceptó esto y consideraba a los libros como objetos sagrados, poseedores de secretos ocultos y conocimientos maravillosos.
A pesar de que se resistía a aceptar mi modo de pensar (el modo de pensar de la gente buena y decente, amante de las buenas costumbres) entablamos una amistad fuerte y él se mostró bastante tolerante conmigo.
Nos ayudábamos mutuamente cuando requeríamos apoyo. Acudía a mí abrumado de la escuela, cansado de la vida y de su monotonía. Yo lo alentaba con palabras que había aprendido en el seminario religioso del canal 5.
Un día se hartó.
.Era uno de esos días en los que la concurrencia habitual de la escuela menguaba inexplicablemente. Estábamos en uno de los patios secundarios y me dijo que el seminario religioso era para idiotas. Según él, la religión era el medio por el cual, las personas conseguían la respuesta más sencilla a las interrogantes de la vida. Enfureció y comenzó a hablar mal de mi religión, pero no le entendía muy bien, decía palabras extrañas e incomprensibles.
Estaba hablando mal de lo que había asimilado del seminario religioso de la TV y esto me hizo hervir la sangre.
La ira se apoderó de mi voluntad y una extraña intolerancia que residía en mi cuerpo no me permitió soportar la manifestación ideológica de mi amigo. No pensaba con lógica y me convertí en un animal iracundo. Pero ni siquiera los animales atacaban tan absurdamente a sus semejantes.
Fue entonces cuando cometí un acto que iba en contra de mi religión.
Saqué unas tijeras de mi mochila y las sumergí varias veces en su carne. Su cuerpo estaba tirado en el piso del patio. Por suerte, en aquel lugar no había gente, así que nadie me vio arrastrar el cuerpo muerto de lo que alguna vez fue mi amigo para esconderlo detrás de la maleza que crecía junto a un árbol y que podía esconder fácilmente un cuerpo.
Mi mente jugueteaba con mórbidas ideas, yo quería despedazar el cadáver, pero no podía por que solo contaba con las tijeras. Un recuerdo llegó a mi mente y decidí transfigurar su cara con el filo de mi instrumento, había imitado deliciosamente una imagen de una película que había visto hace mucho tiempo.
Al fin y al cabo, la televisión siempre tendrá la razón.

Texto agregado el 05-03-2006, y leído por 40 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2006-03-07 01:05:06 interesante dude... me da gusto por fin hayas decidido por el camino del bien, que pude haber mejor en este mundo que un par de tijeras con punta roma, un cuerpo inherte que desfigurar y el canal cinco? como dije, interesante dude... jajaja afac
2006-03-05 23:59:53 Me encantó. Como me lo repito siempre: asesinato y locura, otra de mis duplas favoritas 5* HabloconlaPared
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]