Era feliz
Hasta que apareciste sonriendo entre la niebla de mis versos
Era feliz
Hasta que rompiste con mis miedos sepultándolos en el desierto
Era feliz
Y te alzaste con mis años ciegos, atrapando el aire entre tus dedos
Era feliz
Y te fuiste como las demás, exiliándome a otro infierno.
Y las palabras de amor enredadas al alma, y el recuerdo tatuado en la frente con fuego, y los cuentos de hadas llorando entre sombras colmadas de hielo, y un niño en penumbras hablando al silencio que nunca se calla y temblando de miedo, y los gritos sagrados colgados del cuello, y las aves de paso amando y llamando al que solo ha tomado una parte de este sueño ciego. Y el barco en penumbras que robo mi verso, y las golondrinas que van y no vuelven, y el nido quemado del frustrado hornero, y el lugar sagrado donde muere el tiempo.
Era feliz,
Y un sábado artero te hallé en mi camino
Era feliz
Supe que el destino te mandó a cobrarme
Era feliz
Y te amé como un loco hasta desangrarme
Era feliz
Hasta que tu ausencia clavó sus puñales.
Una suave brisa desató huracanes llevando a las ruinas al alma y al cuerpo, el beso de la muerte se marcó en tus labios, era feliz sin vos, y apareciste, mostrando la gloria y regalando infiernos.
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