Sube apoyándote en mí,
enredadera...
Acoges a los vivientes del humus,
trepas hasta los balcones,
echando una ojeada
por las ventanas, de paso.
Te regocijas,
y es cierto...
¡Ríete a carcajadas
del césped de los jardines!
Texto agregado el 14-03-2006, y leído por 15
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