El hombre volteo hacia donde se ocultaba el sol.
Cerró los ojos, miles o tal vez una sola imagen acudió a su mente.
Una fuerte palpitación agito visiblemente su pecho.
Unas gotas de sudor aparecieron en su frente, la pasión del recuerdo lo golpeó.
Fue tan breve el encuentro y la reminiscencia era tan viva.
Ahí estaba ella, presente, exigente, provocativa y demandante…..
Nunca podría olvidarla.
Metió su mano al bolsillo y la vio nuevamente……….
¡La maldita cuenta del teléfono de cada mes!
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