El viejo sentado de esa forma,
Dejando que la silla le salga del cuerpo,
como si fuera parte de él,
colgando del asiento y de las cuatro patas que lo sostienen,
los mira pasar.
Y sigue con los ojos amarillos hasta el último detalle,
(que de vez en cuando limpia con un parpadeo)
y cambia de posición las manos,
sobre los muslos.
El lo vió todo,
es el testigo.
El sabe que los hombres son los que la llevan,
que está en sus gestos, en su olor, en la forma en que se desplazan.
Ellos llevan la muerte
(y algunos hasta sonrien).
(2006)
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