La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - ulpiano_carpe - 'La hormiga Anita'
La hormiga Anita
La hormiga Anita
Había una vez una hormiguita llamada Anita. La hormiga Anita vivía junto con muchas otras hormigas en un hormiguero muy grande. Todas y cada una de las hormigas, a excepción de Anita, trabajaban muy duro para el invierno que vendría. La hormiga Anita era una hormiga muy floja, que no le gustaba salir a buscar hojas, ni granitos de azúcar. Las demás hormigas le decían a Anita:
-¿Porqué no vienes a ayudarnos Anita?. Este invierno será muy largo, hay mucho que trabajar, debemos esforzarnos todas juntas, para que así tengamos nuestra recompensa, tengamos mucha comida y abrigo para que no nos de frío. Anita les respondía:
- Todavía queda mucho tiempo para hacer esas cosas. Quiero descansar.
Anita miraba a todas y cada una de las hormigas trabajando y llevando cosas. Anita veía que ya había mucha comida, suficiente como para todo el invierno. Entonces decía. “No es necesario que yo también trabaje. Porque todas ya han trabajado mucho y hay mucha comida. Si yo no trabajo, no va a pasar nada malo, ni se va a notar. Así que, da lo mismo que yo me quede durmiendo y flojoneando”. Ji ji ji ji, reía la hormiga Anita.
Anita sabía además que las hormigas son muy organizadas y trabajadoras.
Hasta que un día, comenzó a llegar el frío y el invierno. Las hormigas se esconden para no sentir frío ni hambre. Porque ya habían trabajado tanto, que ahora podían descansar y comer tranquilas y contentas. Entonces la hormiga Anita comenzó a mirar como sus amigas comían, y fue a acercarse a una de ellas. La hormiga Libia la apartó y le dijo:
- No puedo compartir mi comida. Anita le respondió:
- Pero si ¡hay mucha!
- Libia le dijo: Esta es la comida que yo guarde por mucho tiempo y la que ves, es la que debo seguir guardando para todo el invierno. Anita no dijo nada y se fue. Habían muchas hormigas y todas tenían su alimento y abrigo.
La hormiga Anita ya estaba empezando a sentir mucho frío y hambre. Se acercó a otra hormiga, con la esperanza que le convidara un granito de azúcar. Dijo Anita:
- ¿Me convidas un granito, solamente, ese granito chiquito de azúcar? Yo veo mucha. La hormiga Varinia le contestó:
- Este granito de azúcar yo lo traje con todo mi esfuerzo. Cada granito de azúcar es de cada hormiga que lo obtuvo con su trabajo. Es cierto que hay mucha comida y granitos, pero Anita, ¿no te diste cuenta que también son muchas las hormigas que estamos?. Anita se alejó del grupo. Comenzó a mirarlas a lo lejos, como descansaban y comían. Empezó a contar a todas sus compañeras hormigas. Quería saber cuántas habían. También empezó a contar toda la comida que existía y lo que cada una había aportado. Y descubrió una terrible verdad: “La cantidad de aportes de cada hormiga, la cantidad que cada una había trabajado y cooperado, era la justa para que cada una de las hormigas, que habían trabajado, no le faltara comida en ese invierno”.
Así Anita se quedó muy triste, con más hambre y frío cada día. Se dio cuenta que cada hormiga trabajaba para procurarse su propio bien y de ese modo poder vivir organizadas. Aprendió que nadie trabajaba para ella. Que siempre ayudar y cooperar, por pequeño que sea, puede ser muy importante para quien lo necesite.
(12 y 26 de Marzo 2006)
Nota: Al tiempo de crear el cuento y hasta el día de hoy, ignoro cualquier fábula que se le asemeje. En todo caso, si es así, me alegra que mi pensamiento haya coincidido con algún texto famoso anterior. No tiene nada de extraordinario, que algo que creamos esté expresado de algún modo en otro lado. Así funciona las ciencias del espíritu.
Texto de ulpiano_carpe agregado el 26-03-2006. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
|