PERDÓN
Era tierno, caprichoso y niño,
cruzó por mi vida como una gota
de rocío al amanecer.
Con aquel delirio antiguo del trinar
de pájaros, yo libaba el curso de su río.
El me mostraba todo: la nube presurosa,
la seta en la copa de un árbol,
el vuelo de un lindo pájaro.
¡Qué me importa mi soledad! la naturaleza
me es dada por siempre.
Clamo al universo perdón para él.
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