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\"Se vende\"

Iba conduciendo realmente relajado, un día primaveral, magnífico, la ventanilla abierta y el aire cálido, sin llegar a caluroso, refrescando mi rostro. El mismo camino de siempre, manejaba el coche como un autómata, las mismas señales, las mismas curvas, pero algo llamó mi atención, allí, en el cruce, en la cuneta, se hallaban sentados un hombre y una mujer, acompañados de un perro, parecía un dalmata, bonito, con esas manchas negras tan características y en medio de ellos un cartel clavado en el suelo donde ponía "se vende". Pasé de largo sin reparar demasiado pero en los días siguientes cada vez que pasaba por allí veía la misma escena, empezó a quitarme el sueño, era una duda idiota mas no podía soportarla, ¿qué diablos vendían? ¿el perro? ¿el terreno de detrás? ¿las sillas? Después de una semana de cavilaciones decidí pararme y preguntar, no perdía nada por hacerlo, así que al regresar de la oficina paré mi coche en el arcén y les di la buenas tardes, no pude esperar para hacer la pregunta sin parecer tonto:

-¿Cuánto piden?

- Depende - me contestó el hombre -

- ¿De qué depende? - le contesté yo -

- De lo que quiera comprar - me respondió algo altivo -

-¿Qué es lo que vende ? - al final tuve que hacer la pregunta que no quería hacer -

- Depende a quién se lo pregunte - me respondió el tipo con media sonrisa -

-¿Usted que vende si no es mucha molestia la pregunta? -le pregunté yendo directo al grano-

- Yo vendo las sillas...

-¿Y la señora que vende ? - pregunté inquieto -

- Pues yo vendo al perro - me contestó sin parpadear -

La situación me parecía surrealista así que decidí darme la vuelta y largarme sin despedirme pero el tipo me tocó el hombro y me dijo algo extrañísimo:

- ¿No le pregunta al perro ?

Supe en ese momento que estaban locos pero no quise llevarles la contraria y lo hice:

-¿Y tú bonito qué es lo que vendes ?

- Yo vendo a estos dos que son unos dueños muy cabrones...

Solo recuerdo que desperté tirado en la cuneta cuando ya caía la noche, debí perder el conocimiento ante la impresión de aquel animal dirigiéndome la palabra, en mi bolsillo había una nota escrita que decía lo siguiente:

"Disculpe lo ocurrido, nosotros no vendíamos nada, el cartel es del dueño del terreno de detrás, mi señora y yo solo tomamos el fresco aquí todas las tardes, ah, por cierto, el perro no habla, es que soy ventrílocuo, espero se recupere de la impresión y nos perdone la broma"


Texto de barrasus agregado el 28-03-2006.
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