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• Te Confieso El Secreto

Ella aun recuerda esos años de universidad, y recuerda particularmente a un chico, su primer flechazo en ella.

Había llegado el momento en que iría a checar las listas de ingreso, siempre a partir de ese día detestaría toda la muchedumbre de estudiantes que se tornaban el día de inscripción, semestre por semestre, y las largas filas y horas de espera para ello, aun cuando siempre le toco ser una de las primeras 50 en inscribirse, el asunto a pesar de ello era un caos, la agobiaba y desesperaba (y lo bueno es que se repetía solo 1 vez cada 6 meses).

A pesar de la prole que había ese día, entusiasmados como ella para ver si habían sido aceptados ese semestre, a base de codazos, empujones “delicados” y demás se abrió paso a su lista, se busco en la letra O por su apellido y ¡bingo! Ahí estaba su nombre, en el turno de 9 a.m. a 3 p.m. en el grupo c03, así empezaría sus años de 1996 al 2000 en la carrera de Administración (que posteriormente en el 5to semestre dejo y se cambio a la de Contador Publico)

De repente lo vio, buscándose en esas largas listas, sonriente, inquieto con esa cara de niño que conservaría siempre, le gusto, lo primero que pensó fue: “ojala estuviese en el mismo grupo que yo”. Quería verlo de nuevo. Y así, ya con el objetivo y la satisfacción de haber quedado, se fue tranquila a su casa. Bueno no tranquila, mas bien nerviosa, el próximo lunes empezaría una nueva etapa para ella, nueva escuela, nuevos amigos, nuevas experiencias, nerviosa, pero entusiasmada, eso si.

Llego el lunes, inquieta y quizás vacilante por no saber quienes serian sus compañeros. Se llevo una agradable sorpresa, reconoció a una persona, una que sin saberlo se convertiría en su mejor amiga, su cómplice, semanas antes una amiga en común de la preparatoria las había presentado, y sintió un poco mas de confianza, se sentía como un patito en un estanque grande, y ver a esa persona la animo un poco, se saludaron “hola, te acuerdas de mi?, nos presento Paty hace días” “Si, te recuerdo, que bueno que veo una cara conocida”, y se sentaron juntas esperando a que el salón se llenara de los demás compañeros.

De repente, oh sorpresa, quien entraba en ese momento con una sonrisa de oreja a oreja por la puerta?... Él. El corazón pum pum pum, ella no lo podía creer, su deseo se había cumplido. Él estaría en su grupo.

Hoy recuerda “las travesuras” que hizo referente a él. Le puso un apodo que quizás el jamás se entero: Pimpollo (los hermanos de esta amiga hoy en día le dicen Pimpollin jaja, creo que su nombre real no lo saben) .Siempre fue muy efusiva, así que de los amigos que formo en ese grupo 3 de ellos sabían su secreto, bueno 4, poco a poco lo descubrieron (o seria que ella era muy obvia) y fueron sus cómplices en algunas cosas.

De él le gustaba, esa extroversion que lo caracterizaba, parecía un chapulín no se estaba quieto nunca y siempre sonriente, realmente guapo, y le gustaba por que era inteligente, sencillo, amistoso, chistoso.

A él le gustaba en ese tiempo una muchacha que estaba en el piso de abajo, así que entre que una clase terminaba y empezaba la otra bajaba a verla, no solo que ella recuerde siempre en bola con otros, además que ella estaba siempre con amigas, así q él y sus amigos les hacían la corte, por supuesto que ella desde el balcón del salón como no queriendo la cosa lo veía y si, sentía algo ni modo que no. Le gustaba otra. Ella no supo si llego a ser su novia, quizás fue ilusión de primer semestre.

Las travesuras que menciono es que ella le dejaba notitas en su escritorio, hechas en hojas de papel o en servilletas incluso, aprovechaba que el estaba abajo haciendo la corte y se los dejaba, en una ocasión uno de esos 4 q sabían le ayudo (que locuras), ¿Qué tanto habrá escrito es esas notitas?, que vergüenza pensarlo, y a decir vdd creo que a partir de ahí supo quien se las colocaba, en alguna de ellas obvio que debió delatarse, por ende siempre el lo supo “en secreto”.

Le gustaba ese niño.

Solo compartieron completo un semestre, a partir del segundo cada quien de acuerdo a sus necesidades o prioridades o demás colocaba las horas de clase según su conveniencia, aun así, por casualidad llego a tener clases con él 1 o 2 quizás 3. Incluso sentía celos o un sentimiento similar cuando en esas clases lo veía conversar muy animadamente con otras compañeras. Un día ella, se sintió relegada en un grupo de salón que se formo para una tarea, ella lo hizo sola, detrás estaba él con esas amigas, riendo. Y ella con una sonrisa triste.

A ella le hubiera gustado que él le hubiera correspondido, pero en el corazón no se manda, la ilusión por otra persona nace sola. Y si hoy piensa ella en eso, saca por conclusión que el lo supo muy rápidamente, pero algo ella, en silencio, en secreto, siempre le agradeció: si bien no le correspondió, jamás la trato diferente, nunca, nunca la hizo sentir mal por ese motivo, siempre fue el buen amigo, chapulinceado, sonriente, chistoso de siempre. Le gustaba verlo, siempre lo procuraba disimuladamente, siempre es grato ver un lindo cuadro tan pintoresco como él.

A ella le causaba curiosidad que él se la llevara todo el día en la escuela (al menos la mayor parte) y tanto fue ese efecto que no se lo imaginaba en otro ambiente, creo que un día le llego a decir que pensaba que al salir de la escuela desaparecía, se esfumaba y volvía a existir al día siguiente en la primera clase y creo que el se rió por eso, pero era verdad.

Era o es aun, fanático de un grupo de rock muy famoso que empieza con M, mas sin embargo no era el clásico rockero, referente al tipo de ropa que usaba, nada de aretes, ni camisetas raras de esas negras, ni zapatos de soldado, nada de eso, normalito, sencillo, guapo. Así que un día, ella vio que en Tucson o en Phoenix se presentarían en concierto, así que le recorto el reportaje, la noticia, la coloco en un sobre y con un amigo de él, se lo mando,

Y oh sorpresa, cuando al día siguiente ella vio a ese amigo para preguntarle que había pasado, si se la había entregado él le dijo: “Él sabia que se la mandabas tu”, ella se quiso morir de vergüenza, ¿Cómo lo vería ahora? Que pena. Mas sin embargo, no pasó nada. El se porto como siempre.

Y así paso el tiempo, los semestres, los años… él se volvió en su amor platónico, en su dulce ilusión, y siempre se preguntaría que había pensado él de todo eso, ¿Que habrá hecho con esas notitas? ¿Las habrá tirado? ¿Las habrá guardado?, ¿las conservara aun?, ella nunca lo supo y siempre tuvo curiosidad por saberlo, por preguntarle por ello en aquellas ocasiones cuando se encontraban y platicaban un poco. No quería quedarse con la incógnita, pero nunca se animo, aunque la curiosidad siempre la acompaño.

Un día, una amiga le dijo donde vivía ¿y adivinen que le propuso? Ir a ver su casa, eso si que fue una locura. Así que ese día, al terminar las clases 2 amigas y ella tomaron el bus que pasa por su casa, súper lejos vivía, la intención era solo conocer su casa. Llegamos a ella, y nos colocamos en una esquina las 3 y la amiga dijo: “es esa que esta ahí”… ¿pero que creen de lo que nos enteramos después? ¡Él estaba en su casa! Y nosotras que pensábamos que estaba sola, y por no se que razón, en esa ocasión mientras nosotras observábamos su casa a la distancia, el nos estaba viendo por la ventana ¡eso lo se por que él mismo nos lo dijo, nos pregunto en una ocasión que nos pesco a las 3 que hacíamos paradas en esa esquina viendo su casa, jejeje, ay dios¡¡. ¿Qué explicación le dimos?, creo que la q no éramos nosotras, claro q no lo convenció, creo, eso recuerdo, pero se soltó riendo.

Que cosas hice. Hoy me dan gracia. Pero son bonitas anécdotas.

Ah, y hay otra cosa que él ni enterado esta, tengo una foto de él de la secundaria, una amiga de él, q fue mía en la prepa me la dio, cuando la vi en la universidad. Aun la conservo en una cajita de recuerdos, donde tengo infinidad de ellos, bellos recuerdos.

Y un día, paso algo que también a ella le causo curiosidad. Ya eran los últimos semestres, o bien los días últimos de uno. Estaban sentados, platicando en una jardinera, de repente se levanto y le dijo: “no te vayas, te traeré algo”, así que ella espero. Regreso con un sobre y le dijo: “ábrelo hasta que estés en tu casa”. Sentía curiosidad de saber que era eso que le había entregado.

Al llegar a su casa la abrió con impaciencia, era un poema, una reflexión que empezaba diciendo: “Duele amar a alguien y no ser correspondido, pero lo que es mas doloroso es amar a alguien y nunca tener el valor de decirle a esa persona lo que sientes”. Aun la conservo en mi cajita.

Que recuerdos estos, se quedan gravados como una película en mi mente hoy y siempre, y para cerrar esta historia, espero un día saber la respuesta a mis interrogantes.

Hoy en día, cuando habían pasado años sin saber de él, prácticamente desde que salimos de la escuela lo encontré de nuevo por otro amigo en común (que creo que también en esa época lo sospecho) incluso un día me entrego algo de él, algo que le había arrancado de su cuaderno, mi nombre con su letra. El me dijo que él lo había escrito. No lo supe. Conservo esas notitas también.

Hoy escribo esto, por que se lo prometí, por otros medios aunque esto sucedió hace años, me hubiera dado pena decirle, y hubiera omitido detalles, así que hice todo lo mas exacto posible.

Eres un niño increíble, hermoso hombres como tu no existen hoy en día, son pocos, estas lleno de sentimiento, de respeto, de rectitud, de responsabilidad, de ambición por cosas mejores y las lograras por que tienes mucha capacidad, yo admiro a los hombres como tu, por que son los que mas valen la pena. Y saldrás victorioso de este camino de piedras que estas cruzando.

Tienes mi admiración, mi respeto y mi cariño por siempre, donde sea que estés el día de mañana.

Un abrazo y un beso para ti Roberto, este era el “secreto”.





Texto de esme_ralda agregado el 30-03-2006.
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