El hombre, para ver, necesita de sus ojos y su cerebro.
Sus ojos necesitan de la retina y su cerebro de un área específica.
La retina necesita de los conos y los bastoncillos y ese área específica necesita de los nervios ópticos.
El punto en el que se unen la retina y los nervios ópticos carece de conos y bastoncillos.
En ese punto no percibimos ni luz, ni color, ni nada.
He ahí la paradoja, la mente, que nos permite ver, tapa ese punto ciego, rellenando su vacío.
He ahí la paradoja, la mente, que nos permite ver, no nos deja ver que no vemos.
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