La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / claraluz / El alma ausente.

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:193949]

Buscaba una alternativa diferente a mis vacaciones y por eso decidí dedicar mi tiempo libre a una ayuda humanitaria. El abanico era amplio pero me decidí por la isla de Borneo.
Permanecería allí diez días y viviría en acogida con una familia que aunque no estaban faltos de ayuda, habían decidido prestarla de la misma manera que yo, solo que ellos no cambiaban de país. Un matrimonio encantador y sus tres hijos, también el abuelo vivía con ellos; un hombre muy alto, moreno, de piel curtida y llena de arrugas que delataban su avanzada edad. Estaba enfermo y llevaba en cama varios días. El hijo mayor, Martín, fue el encargado de enseñarme las tareas de la casa y también de explicarme las mejoras que se pretendían conseguir en el albergue infantil de la comarca. Empezaríamos por reparar el techo que se había venido al suelo con la última tormenta. Compartí con Martín la mayor parte de mi tiempo, hablábamos mucho, nuestras inquietudes eran similares. Le hablé de mi isla e hicimos la promesa conjunta de que al siguiente año sería mi invitado, haciendo yo de anfitriona.
Cuando regresamos a casa para almorzar encontramos al abuelo en el suelo, aquejado de fuertes dolores, su aspecto era algo cetrino. El médico confirmó la peor de las noticias.
-¿Está seguro doctor? ¿Tan poco tiempo le queda?
-Si, lo lamento.
Todos eran conscientes del deterioro del anciano pero aquellas palabras cayeron como un jarro de agua fría.
A la mañana siguiente me despertaron unos lamentos, provenían de la habitación del abuelo así que me acerqué. Martín estaba allí, llorando frente al cuerpo inerte. Los siguientes minutos se sucedieron muy rápidamente, fueron tormentosos, tristes, de mucha confusión e histeria. Cuando encontramos un instante de tranquilidad, Martín y yo salimos al patio.
-Mi abuelo era un Berawan-me dijo-
-¿Un Berawan?
-Si, es un lugar precioso al norte de la isla. Si subes a lo alto de aquella montaña -dijo señalando al frente- podrás verlo a lo lejos. ¿Sabías que el alma de un Berawan se ausenta cuando duerme?
No entendí bien lo que quería decirme pero no pregunté entonces. Martín necesitaba hablar y desahogarse, yo solo quería apoyarle.
-¿Cómo puedo ayudar en el entierro?
-El abuelo no será enterrado.
-Bueno, no digo hoy, digo cuando lo terminemos de velar.
Hubo un largo silencio y luego volvió a repetirme lo de la ausencia del alma cuando un Borawan duerme.
-Tu abuelo no duerme, Martín. Lo siento mucho, pero él ha fallecido.
-Conoces parte de la historia - me dijo-. El alma del Borawan se ausenta cuando duerme pero luego regresa. Aunque en ocasiones se pierde y es entonces cuando se enferma. El alma puede vagabundear días enteros sin que ocurra nada, pero si no encuentra el camino de regreso el cuerpo “sucumbe” a la enfermedad y a la muerte.
Apoyé mi brazo sobre su hombro y me acerqué más a él.
-Si el alma llega tarde se encuentra con un cuerpo muerto, en el que no puede introducirse. Por eso ahora debemos arreglarnos.
-¿Arreglarnos?
-Si, y también preparar el cuerpo del abuelo.
-En eso ayudaré. En mi país también es costumbre.
Sin darme cuenta estaba en medio de una bulliciosa fiesta. El cuerpo del abuelo yacía en medio del salón, vestido de gala, y a su lado unas bandejas de comida con cigarrillos. La gente no paraba de llegar al lugar; parientes y amigos de todas partes que acudían para despedir al difunto.
Habían pasado tres días de velatorio, muchos para velar un cuerpo, por eso pregunté a Martín cuánto duraría aquello.
- Dentro de unos cuantos días - dijo - , cuando todos hayan podido despedirse de él.
Yo no entendía nada, me costaba asimilarlo.
-Ahora tan sólo es un cuerpo desprotegido y debemos evitar que algún espíritu malévolo entre en él. Por eso todas estas noches hemos estado sentados a su lado, charlando y bebiendo, divirtiéndonos.
-¿Te divierte todo eso?
-Entiendo que te resulte difícil de comprender. Verás, a nosotros no nos preocupa tener un muerto en casa, nuestra verdadera preocupación es encontrar la manera de distraer el alma que vagabundea aburrida por la casa, a veces hasta enfadada.
Me fui a la cama recordando estas últimas palabras.
Era mi penúltimo día en aquel país Asiático, cuando la familia decidió colocar el cuerpo en un ataúd , luego lo colocaron sobre una tarima de madera en el patio de la casa.
-¿Ahora es cuando lo enterrarán?
-No exactamente. Ahora estará con nosotros hasta que sólo queden sus huesos.
-Pero eso puede ser dentro de….
-De mucho tiempo -me interrumpió-. Meses o tal vez años. Será entonces cuando celebraremos la gran fiesta donde se limpiarán los huesos que serán guardados por el pariente más cercano.
-¿Eso es motivo de celebración para ustedes?
- Así es, y la más importante porque en todo este proceso el alma ya se ha purificado y podrá habitar en el reino de los muertos.
-Dirás en el reino de los cielos.
-No, en el reino de los muertos, pierde el vínculo con la parte física. Cantaremos en honor al que se va que sigue el camino para alcanzar por fin la tierra de sus antepasados.
Miraba unas ramas que se movían en el patio mientras él me contaba todo aquello. Percibí las señas profundas que separaban nuestras culturas.
Había llegado la hora de preparar mi maleta, era el regreso. Pero antes Martín quería enseñarme algo, subimos a lo alto de las montañas y allí sentados me apretó con fuerza la mano. Un mar de nubes dirigió nuestras miradas al frente, a la montaña de Berawan.

Texto agregado el 01-04-2006, y leído por 143 visitantes. (17 votos)


Lectores Opinan
2006-09-22 04:29:12 Me encanta como escribes!...Cuidar el alma...una tarea delicada pero llena de misterio y magia que se desborda...Sabes?, tuve la suerte de participar de la despedida de un amigo Krishna, fué una fiesta, donde la danza y el canto se mezclaban con las lagrimas de tristeza, mientras despediamos el alma del amigo que ya volaba hacia su nueva vida...... Un beso azul... NANAI
2006-04-17 19:17:35 que belleza poder reconocer que aun en la diferencia cultural podemos tomarnos de la mano, sentir la intensidad de un sentimiento de frente a una montaña, al mar, a la naturaleza luzyalegria
2006-04-15 15:36:48 Muy bonito relato que hace más del conocimiento de nuestras diferentes culturas. Saludos! compa
2006-04-06 15:59:39 queeeeeeeeeeeee romantico en donde queda esa montaña ¡ besos grandiosa osky
2006-04-06 08:16:09 Ahondar en lo desconocido por invisible. Penetrar en otros conocimientos trascendentes y compararlos con los propios. Ser capaz de derribar los conceptos no sostenibles frente a otros ajenos. Mirar la muerte, fin para muchos, como inicio de otra vida distinta. Aprender a amar de otra manera, ampliar el concepto de amar. Eso me transmite tu escrito tan hermosamente y sin estridencias has vertido en esta querida página. Un abrazo y Berawan ***** graju
Ver todos los comentarios...
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]