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Inicio / Cuenteros Locales / peco / Cóbralo Allá

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El transcurso de la vida de don Higinio, tuvo como norte la acumulación de dinero. Todo comenzó con unos terrenitos que heredó de sus padres. Solo tuvo una hermana y antes que ella formara una familia, la convenció de que el fundo en sus manos sería más estéril que una mula. Así, que por una cantidad ridícula, de la cual, solo le dio la primera parte, la hizo firmar un poder sobre toda la finca.

Con increíble agilidad para poner bajo su control un reducido número de peones, le sacó el máximo de rendimiento a la propiedad. Prácticamente, sus empleados trabajaban por la comida. Pero lo que comían era lo que no estaba apto para la venta, del mismo modo que a los cerdos iba a parar lo que para los hombres era imposible de digerir. Por desayuno se servían plátanos verdes hervidos, acompañados por maduros y para bajarlos, leche bautizada en proporción uno es a cuatro. La carne era un material suntuoso que solo se disfrutaba el día de noche buena.

Cuando tuvo la necesidad de juntarse con una mujer, lo hizo con una que le habían extirpado los ovarios. Con ella mantuvo una competencia de supervivencia por cuarenta y cinco años, hasta que esta se desplomó de inanición. Le fue útil como cocinera y depósito de sus bajos instintos, pero su mejor regalo fue el de ayudarle a cumplir su misión de no dividir la fortuna, aún más allá de la muerte.

Por su parte, Teresa, la hermana, solo concibió una vez y desde que su hijo tuvo uso de razón le contó la historia de su tío. Antes de enviudar, ella, había sembrado en Pepe la obligación de recuperar, por lo menos, la parte que Higinio nunca le pagó. Concepto que antes de fallecer le volvió a martillar para que se le impregnara entre los sesos. El no le hizo ninguna promesa, pero tampoco mostró negatividad con el primer y último deseo de su madre.

Don Higinio, desconfiado y cauteloso nunca puso un centavo en el banco. Decía que ellos, lejos de congelar sus billetes, más bien los derretían. Además, creía que tenerlos en una cuenta, era caer en una indiscreción. Por lo cual, su mejor socio era un viejo baúl que mantenía debajo de su cama. Aquel cajón durante toda su vida solo se había abierto para añadir y en algunas ocasiones para su deleite espiritual. Una especie de acto de contemplación.

Pero el tiempo en su inexorable avance, dejó al dueño solamente en compañía de un fiel capataz y la percepción lejana de tener un sobrino, ya que Pepe, envuelto en el telón de incredibilidad que en toda su vida le tejió su madre, vio siempre desde la distancia a su tío. Y éste, una tarde en que se vio indefenso ante los temblores de una fiebre misteriosa, convocó al encargado de la hacienda y le ordenó que pusiera a la hora de su muerte, alrededor de su cuerpo el capital amasado por décadas, que cerrara herméticamente el ataúd y luego lo colocara en un nicho que sería sellado con concreto armado.

Un tiempo después y al amanecer de un día lluvioso, don Higinio dejó de existir. Esa misma tarde y dándole cumplimiento a lo acordado, cuando el hombre de confianza se disponía a cerrar el cofre, llegó repentinamente al cementerio el sobrino. Y sin mediar palabras, extrajo los muy bien organizados paquetes de papel moneda, los contó, los introdujo en un maletín de cuero y lo cerró. Luego sacó del bolsillo una libreta bancaria, llenó un cheque por el equivalente de la plata sumada, se lo puso en las manos al tío y dijo a todo pulmón: “que lo cobre allá”.






Texto agregado el 04-04-2006, y leído por 84 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2006-06-22 20:44:06 Con tantos elogios a tu sofisticado trabajo, no se que decirte. Me sorprende cada historia que leo y es muy facil sumergirse en los personaje. Te felicito!!!***** Ciiara
2006-05-21 04:39:19 Hola Peco, buen texto, bien escrito, aunque al final le quitan demasiado facil el dinero al tìo, creo pudiste jugar un poco mas con ese final pero en general esta muy bien. Un abrazo. tigrilla
2006-05-18 05:07:29 Cuentero de tomo y lomo. Un placer leerte. Buen trabajo. Un abrazo. mariamorena
2006-05-04 11:03:53 Genial Peco. Tu y tus historias descarnadas son un deleite. Felicidades. leante
2006-04-22 20:00:30 Buen trabajo. Me ha gustado mucho leerlo. Un saludo de SOL-O-LUNA
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