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La bazofia Estaba ahí, sentado en el tercer escalón casi desparramando el cuerpo sobre la superficie de la fría piedra. No sentía nada más que una profunda desidia, un sentimiento hondo de desolación controlada. Disfrutaba de esta sensación. Se sabía íntimamente una bazofia y le gustaba serlo; “¿Qué tiene de malo una bazofia?”, pensaba. Hay tantos que lo son, hay tantos que saben que lo son y, sin embargo, lo niegan y ante los demás aparecen como ángeles emergidos del paraíso. “No voy con ese pensamiento –,se dijo, sacudiendo despacio la cabeza—. Soy una bazofia humana, la escoria que todos quieren evitar y asimismo yo los quiero evitar a todos. No me interesan. Si tuviera el interés de exterminarlos lo haría ahora mismo. Pero no me apetece hacerlo, y no por temor a una represalia sino por pereza. La pereza es una característica de la podredumbre, un eslabón de la cadena que conforma a una bazofia como yo.” La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |