Cada vez me conozco más, y uniformemente me soy mas extraño. Hasta yo me canso de los desesperantes cambios de opinión, y mas alarmante, de sentimientos, en los que me encuentro después de cada roce humano. Es como si mi interior se embarrara tan fácil con la susceptibilidad de las orbitas de todas partes, y tengo que estar navegando alrededor de barrancos como posos ciegos que se pierden en un abismo profundo y además agotador para salir. Luego las energías se me desechan en piedras del camino rocoso del cariño, y de vez en cuando se topa con vientos que llevan la misma dirección. El futuro salta como de norte a sur, como de nacionalismo a idealismo. Si tan solo concibiera una formula que modifique esas andadas, y obtuviese un mapa científico con la posibilidad de mantener un rumbo inquebrantable, un balance químico uniforme, que una mi lucha de hoy a la misma lucha que libre ayer, para concretarla mañana. Hoy puedo amarla con toda mi alma, al punto de sentirlo en cada respiración, y confirmado en cada suspiro. Luego, la pongo espalda con espalda con la que mi corazón espera, y sus hombros son demasiado caídos, y sus calles por demás tristes, y los labios de extremo invierno, y su mito sin sentido a lo sublime, y sus oídos mas sordos. El amor se duele, se mata, se va; y con su ida, en un solo día, salto como al norte otra vez. |