El mundo muere ante el hombre,
vil asesino, necio ruín,
que clava sus espinas bien hondo
en la tierra y en el agua...
El hombre impune,
cambia sus Libertades
por leyes escritas,
dictadas por el mismo Hombre.
Leyes que
tendidas sobre un folio,
con sellos del Estado,
voltean su finalidad
y se convierten en sogas
plagadas de nudos marineros...
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