EL HOMBRE CIRCULAR:
Cuando quiso diagonar no le dejaron por lo que rectamente comenzó a hacer circunferencias en menor o mayor diámetro pero manteniendo las curvas formas a las que se vio confinado.
El HOMBRE PUNTO:
Final del principio que sorprende, fragmento iniciático que dado ya ha sentenciado, violado la nívea nada.
EL HOMBRE RECTO:
Torre caída, trampolín no empleado más que para servir de alfombra a quien someter puede uniendo uno y dos para anularlos.
EL HOMBRE TRIÁNGULO:
Cabeza, ombligo y pies, ejes del bien y del mal, medida de todas las cosas que encierran lo que pensarse puede.
EL HOMBRE CUADRADO:
Mesa silenciosa de ideas fijas, extremos que se enfrentan, que se miran y nunca tocan.
EL HOMBRE PENTÁGONO:
Poder de la forma más geométrica, silueta del que fue y será, ahoga, derroca a los elementos rematándolos.
|