Cada persona es como una vasija con agua, cada defecto es como un agujero, al final toda el agua que podrían contener, sólo se quedan con la mitad. No trates de cubrir cada defecto, para que se conviertan en la vasija perfecta, sino, sé la luz que le de vida a los agujeros, y pronto regarán flores de amor.
Una persona realmente digna, es capaz de dignificar a las demás personas.
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