Hay en el cementerio de mi memoria una tumba olvidada.
No existe olvido mayor que el de una tumba olvidada.
En ésta, sin embargo, puede oírse una voz:
"Cuando el maestro de la escuela se embriagaba solía decirnos que no hay alma, ni Dios, y que todo termina con la muerte.
Solo que…………… yo sé que eso no es cierto.
Hay cosas que no se ven, y sin embargo existen.
Puedes ver el grano de maíz, no el alma que trae dentro.
El alma del maíz se te muestra hasta que lo sepultas en la tierra.
Muere el grano y de él nace la planta, con sus hojas verdes, su tallo, y la colmada mazorca. Esa es su alma.
Cuando me tocó el turno de morir supe que algo no moriría en mí.
Y conmigo sucedió lo que con el maíz,: Bajé a la tierra, como él, y la muerte liberó en mí una vida que llevaba yo sin conocerla, así como el grano no conoce la espiga que va en él.
Todos los argumentos contra la idea de la muerte caben en un grano de maíz...".
Hay en el cementerio de mi memoria una tumba olvidada.
Me recuerda muchas cosas. Andrea Guadalupe.
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