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Brillante pero vacía. El otro día me decía no tener familia, en cambio hoy un joven la llama mamá. Rosalía es una señora que ya entró en el umbral de los setenta y estira sus canas para recogerlas con una cinta de raso blanco. Los domingos por la mañana va al mismo parque donde llevo a mis nietos. Entonces me acerco a ella y hablamos durante largo rato pero hoy ni me ha reconocido. El joven que la acompaña tiene dos hijos que le abrazan el cuello mientras gritan que juegue con ellos, pero antes de eso besan a Rosalía. Me senté a su lado y pregunté por aquellos niños, me dijo no conocerlos, tampoco al joven que tenía los ojos tan azules como su madre. Me enseñó la misma foto del otro día, de cuando contaba apenas veinte años. La sacó de una vieja y gastada cartera y como quien desvela un secreto me susurró que era ella la retratada. Estaba muy guapa y sonriente, parecía tan llena de vida y ahora en cambio tan frágil…. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |