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Inicio / Cuenteros Locales / AndreaGpe / Claveles para Nadie

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Claveles para Nadie.

Este domingo compre un ramo de claveles, los miro profundamente, tienen un algo que se trepa y columpia en mi recuerdo, me traen un mensaje que no logro entender, mis manos tiemblan, se mueven como las hojas de un árbol al ser mecidas por el viento.

Parece detenerse el tiempo, y el aire lo envuelve todo en silencio.
Un aire que viene de calles caminadas sin apuro, un aire que viene de tardes con signos descifrables por la paciencia lenta y amiga de la ternura, un aire que viene con oleajes tibios en cauce celeste de la sangre.

Mi voz y mis palabras se han quedado en aquel tiempo, las busco ahora buceando en un océano de letras como peces escurridizos.

Las busco para dártelas y mi voz se niega, mi voluntad se niega, todo mi cuerpo es una negativa.

Yo no lo sabia, créeme que no lo sabía, que recién me he dado cuenta.
Pensé que era el amor, que el amor había hecho que aprendiera a callar.
Te reías cuando te reprochaba la escasez de caricias.
¿Es necesario que te lo diga?, Era tu única respuesta al preguntarte si me querías.

Todo estaba sobre entendido, no había nada para decir, y repetir lo que se había dicho antes era cosa innecesaria.

Te reías cuando te invitaba a caminar tomadas de la mano solo cinco minutos sin decirnos nada,
Iban quedando huecos dentro de mí ser, un hueco para llenar con palabras, un hueco para llenar con ternura.

No notaste algunas ves que tenias a tu lado un abismo profundo.
No notaste que tenías a tu lado el latido veloz de los vientos, ¿Pudo engañarte mi contorno material?
L a armazón que se reía para no ahogarse en su dolor, que se aferraba a la vida con el ultimo aliento de un alma muerta, y huir de la soledad, ¿Pudo engañarte acaso?.

Que te amaba, que se iluminaba cuando encontrarte a el final de la jornada era el mejor aliento., Aquella que creyó que tu nombre era la única plegaria que llegaría a los oídos de Dios, se ha escapado de mí.

No te engaño, recién ahora me he dado cuenta, recién ahora apretando en mis manos este ramo de claveles.

Recién ahora mirándolos profundamente con un color que se trepa y se columpia en mi recuerdo, y no se me ocurre nada, ninguna palabra para decir nada.

Y he comprado claveles si, pero muy tarde, claveles para nadie.
Andrea Guadalupe Luna Santana.


Texto agregado el 06-05-2006, y leído por 7 visitantes. (0 votos)


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