Era la tragedia nuestro espejo, nuestra comunión de hermanos desterrados.
Borré de mi frente la cruz pagana, fundí en mi alma el triste designio de saberme incomprendido.
Había buscado la compañía de las buenas acciones, pero los ojos permanecieron cerrados. Prometí iluminar el camino del peregrino sufriente, pero sus manos buscaron el calor de otras manos.
Sintiéndome vació, ajeno al dulce encanto de la vida, bajo el frió de estrellas moribundas, en mi eterna desgracia, vislumbré un viejo templo.
A través de intrincados laberintos, donde las imágenes se multiplicaban, generando las sombras que se saben eternas,... lo vi.
Mis pasos, purgaron viejos papeles que cifraban nuestra tragedia: en las pizarras, los surcos de sus uñas me gritaban su soledad.
El sol se reflejó herido, en los sucios vidrios proyectando las imágenes de sus victimas en el suelo gris.....los vikingos fueron los primeros.... el verso conjuga el misterio..... tE cOrtAré en pedazossss..... beberé cada una de tus lagrimasSS....hasta que dios o el diablo.....SOY DAMIáAAN.....SIN TESTIGOS... DESPERTANDO....
Llegué a la vieja campana, que no tardó en romper el silencio....y tan perverso y solitario como siempre, salió presuroso al recreo.
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