Reto a toda la humanidad a que me apunte con el dedo por ser el idiota engañado y manipulado, los reto a que me destruyan con sus palabras mal intencionadas y con sus prejuicios exteriores, que me recuerden las frases venenosas que con tanto orgullo vocifere en tu contra, que se burlen y me contradigan.
Reto a mi cerebro a que intente ganarle esta pelea a mi alma, un cerebro un poco agotado y un alma lastimada, a que me convenza de que estoy en un error y me acuse prolongadamente por necio y testarudo.
Si, me hundiste en la más profunda fosa, sin bastarte me ofreciste la mano un par de veces solo para quitarla al momento y dejarme caer de nuevo, claro que yo nunca fui un gran héroe para ti, pero esto no me lo espere.
Si, me lastimaste, más de lo que nunca nadie lo pudo lograr a pesar de sus intentos, eras mi única guía y sostén, y me dejaste solo a merced de este mundo tan hostil, tan frío y tan irónicamente solitario.
A pesar de esto, no puedo desear en el mundo algo mas que estar contigo, se que lo deseas también, a pesar de que no estas menos lastimada que yo. Espero que algún día te des cuenta de lo perfecto que puede ser esto, que dejes atrás esos tontos miedos, inseguridades y deseos banales, y nos podamos entregar por completo a amarnos.
Por que si, te Amo, eres la única y la buena, tu forjaste en mi un nuevo carácter, sueños y propósitos. Te conozco mas de lo que puedo conocer a nadie, siempre se lo que, a pesar de lo que hagas, quieres hacer en verdad, Se de esos momento en los que por dentro lloras, pero por fuera insultas o ignoras, conozco la mueca que haces cuando estas en desacuerdo conmigo (la misma que tu madre) y cuando me vez y solo piensas en cuanto me amas.
Si, lo se, se que tu lo precias en mi de igual forma, esa extraña táctica que solo tu conoces de saber si estoy nervioso, inseguro, enojado o triste, basándote en si mi nariz se arruga, si bostezo o hago un gesto tan insignificante como estos, tu los conoces todos.
Así que no me queda mas que decir, hasta entonces, mi dulce Ángel de alas negras
Jaime Carcaño Hernández |