Recuerdos de un viaje a la maravillosa Isla del Sol, La Paz, Bolivia .
Para Silvania.
Lleva siete enaguas negras,
negro faldón, trenza negra.
Piel de andar rozando soles,
manos de hilvanar estrellas.
El viento mece su pena
subiendo mil escalones,
Incas tallaron montañas,
huella de sus anteriores.
Por su sombra el Titicaca
enluta sus aguas verdes.
Coca abultada en su boca,
duerme pezones que sienten.
Seco llanto invoca al hombre,
máscara, ritual y polvo,
sabias latir que orillaba
su encendida estela de oro.
Lleva siete enaguas negras,
negro faldón, trenza negra.
Viéndola lejos , la viuda,
parece una llama negra.
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