Inicio / Cuenteros Locales / meteledoblebombo / El experimento

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:206234]

Impasible se miraba en el espejo. Recorrió con sus manos los sólidos cuernos que adornaban su cabeza y pronto pasó el dedo índice por ésta, recorriéndolo hasta llegar a la frente y finalmente descansar en su porcina nariz. Después bajo la mano y contemplo la soledad reflejada en la expresión de su rostro; presente en cada músculo facial, en cada poro alterado y en color verde olivo de su tez.
Diario se preguntaba ¿por qué? Nadie le respondía. Nadie le podía responder por que nunca había visto a alguien más. La maciza mole de concreto había sido el lugar de su residencia. Goteras por todas partes, tubos en el techo con musgo adherido a ellos, era una estructura descuidada pero bien cimentada.
Y espejos por todas partes.
Pequeños, grandes, y de diferentes formas: óvalos, rectángulos, círculos, triángulos y algunos amorfos que sin duda eran los que más le gustaban.
Y después de mucho tiempo se dio cuenta de que si se quedaba mirando lo suficiente un espejo podía ver sombras. Pronto se dio cuenta de que esas sombras tras los espejos lo miraban, solo estaban ahí para mirarlo. Caminaban de un lado a otro, se acercaban entre ellas. Algunas se iban, otras regresaban pero sin duda siempre había sombras tras los espejos.
La pregunta seguía siendo ¿por qué? pero había cambiado el sentido.
Así, dejo lentamente de comer el alimento que divinamente siempre estaba en un cuarto que tenía una puertita. La comida no aparecía hasta que él se iba, pero nunca relacionó sus acciones con la aparición del comestible. Ya no empleaba su tiempo buscar comida o dedicar horas y horas a verse frente al espejo. Ya no se veía a si mismo sino que ahora veía las difusas sombras.
La pregunta ¿por qué? Se convirtió en una daga que se clavó en su garganta.
La debilidad lo abordaba y comenzó a ver borroso, las sombras casi imperceptibles se convirtieron en ánimas danzantes que no paraban.
Al poco tiempo quedó inconsciente.
Despertó y lo primero que hizo fue ver el espejo más cercano. Por más que se esforzó no pudo ver a las sombras. Los espejos habían cambiado pero él pensaba que las sombras se habían ido y la pregunta ¿por qué? se convirtió en un mar de lágrimas negras.

Texto agregado el 17-05-2006, y leído por 25 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2006-06-29 03:22:16 buena idea jane_chinask i
2006-05-22 03:58:34 No logro comprender el texto pero me intriga ese personaje de cuernos en su cabeza. intrigante lamore
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login