Nada puede poblar este olvido sino el silencio claro de mis horas. La melancolía es el signo de una enfermedad que nos abandona siempre a la hora de los crepúsculos.
¿Quién puede amor necesitarte más que yo? Sos un rayo claro y has caído sobre mí una tarde de lluvia. Junté mis pedazos, volví a armarme.
Fui llamado por las sombras que huían de la luz de tus caderas. Quedé solo, caminando de puntas de pie para no despertar a la noche. Ahora te vas, me voy, nos vamos. |