Purgatorio
Taratero II
Una vez que Virgilio terminó de hablar con una persona y esta le entregó un papel, me indicó que era hora de salir del Cielo y continuar con el tour. Me pidió unos segundos y se dirigió hacia otro tipo, que se encontraba bajo un árbol, observé que este le entregó a Virgilio un sobre, después de unas palabras se dieron la mano y Virgilio vino hacía mi y retomamos el camino para ir al Purgatorio.
-¿Que le entregaste a ese tipo?- pregunté intrigado por conocer de qué se trató la situación que acababa de presenciar.
-Nada, te cuento allá afuera, aquí él – echando una mirada al cielo – todo lo observa.
-¿Es algo ilegal?- pregunté asombrado por la frase esquiva.
-Ilegal, no. Digamos que estoy realizando una acción poco común.- dijo finalmente.
Una vez que nos retirábamos del cielo, inmediatamente nos encontrábamos en un lúgubre lugar, con paredes roídas y una entrada sin ningún tipo de mantención, hierros oxidados, maderas húmedas y agujeros por todas partes. No logré darme cuenta de lo rápido que se viaja por estos lugares, te encuentras en el Cielo y de un momento para otro en esta pocilga, por una extraña razón recordé mi habitación cuando fui adolescente. En la entrada nuevamente Virgilio recibía un papel de la persona que se encontraba como guardia del lugar.
-Te cuento, esto es el Purgatorio- me dijo Virgilio mientras ingresábamos.
-¿Esto es? –con una cara visiblemente asqueada.
-Claro que más esperabas, si no lo sabes, en este lugar pagas por algunos pecados a los cuales te arrepentiste y de esa manera puedes optar para llegar allá arriba. Creo que en algunas partes se denomina “morir en gracia de Dios y que necesitan purificar su alma”, aunque te diré que no estoy muy de acuerdo con esta consigna, pues morir no creo que sea Gracia para el mandamás –mirando nuevamente arriba-. Ingresemos, te continuaré explicando.
-Estoy de acuerdo, entremos, aquí hace un poco de frío además – casi susurrando – el guardia me coloca un poco incomodo, no es que lo discrimine por su fealdad pero esa cara de bulldog me pone nervioso.
Mientras caminábamos por los pasillos de ese desolado y destartalado lugar, observaba rostros de personas que se mostraban muy afligidas, Virgilio me comenzó a explicar
-Como veras aquí se purifican las almas para poder optar al cielo. Por eso ves personas suplicando perdón y misericordia, otros solicitaban benevolencia y suavidad. Bueno, están también los más frescos que creen, mostrando credenciales y papeles, han llegado por error a este lugar, muchos de ellos eran trabajadores públicos. Como ves su castigo consiste en que deben pasar de una oficina a otra, donde se les solicitan timbres para aquello y timbres para lo otro, por un tiempo indefinido.
-¿Una que vez terminen con esos papeleos pueden optar al cielo?-pregunté, sintiendo lastima por esas personas.
-Si, aunque siempre al final les piden una fotocopia de cierto papel y se encuentran con la sorpresa de que la fotocopiadora esta averiada, otro tiempo más de espera. No debes tener compasión, aquí se aplica muy bien el dicho “como pecas pagas” y en este caso, por triplicado.
Al pasar por una gran habitación donde se encontraban personas que recibían un sobre con un solo billete.
-Virgilio y esos tipos, están recibiendo un sueldo aquí ¿por qué?.
-Como veras ese sueldo es una miseria, por recibir mensualmente un castigo, todos ellos son empresarios, lo peor es que no se les pagan las imposiciones y diariamente les llega un documento que les informa sobre esa situación.
Al ver a todos estos condenados al castigo y la redención, a través del sufrimiento. Me asaltó una duda.
-Virgilio, si existe el purgatorio ¿estaría de sobra el infierno?.
-No, como ya te mencioné anteriormente, el purgatorio es un estado transitorio para los que pecaron que se arrepintieron, imagínate que cuando entras al purgatorio allá arriba todos gritan “otra oportunidad, otra oportunidad”. Así que la oportunidad esta aquí, es pagar y estas listo. Como ves todo un sistema de mercado.
-Ya entiendo, o sea, ¿en el infierno nos encontraremos con peores cosas que las que hemos visto aquí?- pregunté un poco aterrado por llegar saber que sería nuestro próximo destino.
-Estas en lo cierto, pero no te preocupes que tengo muchos contactos y tendremos la ruta menos espantosa.
-Aún no me has contado sobre los papeles que repartes entre un lugar y otro.
Justo cuando comenzaba a explicarme tal acción apareció, en una habitación de castigo para los lujuriosos, José, un amigo que teníamos en común con Virgilio. Nos acercamos, sólo se asomaba la cabeza de él a través de una ventanilla.
-¡José hombre que tal!-grito Virgilio- Mira Fabián es José, te acuerdas de él.
-Si, – respondí- recuerdo que le decíamos “pasto seco”.
-Claro, –afirmó Virgilio- ante cualquier fricción con una mujer se encendía.
-Hola muchachos-nos saludó- que .. Arghh... agradable sorpresa... ¿que hacen .. arghh... por acá? –saludó, mientras que cada cierto tiempo se quejaba.
-Bueno estoy paseando a Fabián por estos lugares, para que los conozca, tú sabes que siempre se preguntaba si realmente existían.
-Claro ... arghh... ojalá hubiera tenido ..argghh ... la misma suerte, de tener alguien ...arghh ... que me mostrara todo... arghhh.... esto, así hubiera ..arrghhh... dejado mi vida lujuriosa ..arrghhh...y dedicarme a cosas ..arrghhh...menos carnales ..arrghhh...
-¿cuando llegaste?-Preguntó Virgilio.
-Ufff, hace un par de horas ..arrghhh...
-¿Que es lo que te ocurre José? – decidí a preguntarle, al ver sólo su cabeza salir de la habitación y quejándose constantemente.
-Bueno Fabián ..arrghhh...como ves estoy ..arrghhh... pagando por ..arrghhh...mis pecados carnales ..arrghhh...o sea como se dice “como pecas pagas”.
-Ya José te dejamos, es que nos espera otras visitas –cerró la conversación Virgilio.
-De acuerdo ..arrghhh... cuídense ..arrghhh...- luego trata de girar su cabeza hacia el interior de la habitación y grita- ¿cuanto queda? ..arrghhh...
-5 años-responden de adentro.
-..arrghhh...
Junto con Virgilio nos preparábamos para el siguiente y más imponente destino, el Infierno.
|