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Inicio / Cuenteros Locales / nayru / El Rey de los pequeños detalles

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Por las mañanas, al despertar, antes si quiera de abrir los ojos, de su boca salía un “buenos días, mi vida. Te amo”. Se levantaba, se duchaba, y lloviera, hiciera sol o nevara, salía al jardín a por una rosa para su mujer.
Volvía a la cama, acariciaba su vientre, un dulce beso en la mejilla y un “despierta, dormilona, que no llegamos”, siempre con una sonrisa, siempre atento y complaciente.
Desayunaban, la acercaba al trabajo, y a lo largo de la mañana la enviaba un hermoso mensaje.
Todos los días almorzaban juntos, y en la mesa, junto al vaso, siempre dejaba una pequeña nota con un sencillo “te quiero”, que era compensado con una sonrisa y un beso.
En la noche charlaban, y si el cansancio acumulado lo permitía, se amaban como si nunca antes lo hubieran hecho, como si no fueran a volver a hacerlo. A la hora de hacerle el amor, siempre antepuso el disfrute de su mujer al suyo propio; y al terminar, la estrechaba entre sus brazos hasta que se quedaba dormida.

Cumplía felizmente su promesa de ser para ella el Rey de los pequeños detalles.

El día de su segundo aniversario despertó. Antes de abrir los ojos dijo “hoy es nuestro gran día princesa. Te quiero”. Se dirigió al cuarto de baño y se duchó. Fuera amenazaba con llover, pero él salió, como todos los días a por una rosa, la más bella.
De vuelta a la habitación se detuvo en la biblioteca y la analizó satisfecho: los jarrones repletos de rosas de mil colores; el mínimo baúl con cientos de papelitos cuidadosamente doblados; una foto de bodas ce una joven y feliz pareja; una tarjeta coronada por la sentencia “felicidades a los futuros padres”.
Llegó a su habitación y allí estaba ella, dormida, luciendo una bella e inconsciente sonrisa, esperando su beso y su rosa. Ella, su esposa, su alma gemela, más bella que nunca.
Se acercó despacio, se tumbó junto a ella, y al inclinarse sobre su cuerpo para regalarle un beso, todo cambió. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que no habría más rosas; y con lágrimas en los ojos, musitó: “buenos días, mi vida. Lo siento. No podré volver a hacerte feliz”.
Tras unos instantes de incertidumbre e incredulidad, se incorporó como sonámbulo y cogió el teléfono; llamó al trabajo y se disculpó por no poder acudir debido a un imprevisto. Después cogió en brazos a su esposa y la llevó hasta el jardín.
Resolvió cambiar de trabajo y cortar toda relación con la gente que había compartido sus vidas. Así era más sencillo, menos doloroso.

La primavera siguiente, hermosos rosales brotaron sobre la triste tumba de su mujer.

Cada mañana, se levantaba, se duchaba y, lloviera, hiciera sol o nevara, salía al jardín, cortaba una rosa y susurraba: “buenos días, princesa. Todavía te amo”. Prendía la flor del ojal de su chaqueta y marchaba al trabajo. Pese a todo, siempre mantuvo su promesa de ser para ella el Rey de los pequeños detalles.

Texto agregado el 25-05-2006, y leído por 61 visitantes. (7 votos)


Lectores Opinan
2006-06-15 11:02:42 Ay, qué triste... cuanta desolación queda, cuanto vacío, cuanta soledad... Hermoso tu cuento, chiquita, llega al alma. Besote y estrellas. neus_de_juan< /a>
2006-06-14 17:59:44 Eso es amor y lo demás son tonterías. Magnífico tu cuento. Esos detalles se clavan muy adentro... Felicidades y 5 más. jau
2006-05-27 23:31:11 impresionante historia de amor, casi consigues hacerme llorar. te amo mi corazon, eres increible. muak. invulnerable patentedeco rso
2006-05-25 13:58:47 vaya! muy tierno relato, ya lo dijeron pero así es, me gustó Movimientos
2006-05-25 12:24:14 Una historia preciosa, tierna y con un final inesperado no tanto por la muerte de la esposa como por la reacción del marido. Si la historia es bella en si misma, la forma de escribirla transmite toda esa ternura de modo impecable. Me ha gustado mucho. Roelio, no le tengas miedo a las palabras, a decir en alto esas palabras, esa es una de las cosas que nos hace libres. Y quien pueda pensar que un hombre es homosexual por emplear palabras como "bello" es que no merece mucho la pena. m_a_g_d_a200 0
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