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• Anècdota De Una Candidata Al Alzheimer

La primera ocasión ocurrió cuando su hermana una tarde la llamo para que fueran a recoger unos productos que había encargado, su madre le acompaño.

Su padre, le dio unas instrucciones en cuanto a transito, baches y demás (no era la primera vez que manejaba, ya tenia el año desde que salio de aquella escuela de manejo y contrario a lo que le habían pronosticado, tomo el control de ese auto estándar muy bien, pero bueno sabia como era su padre: extremadamente cuidadoso, aparte que tenia razón en las recomendaciones).

Ella lo escuchaba mientras tomaba las llaves para abrir la puerta de la cochera. Una vez abierta, las dejo sobre la cajuela, apuro a su mama y se fueron. Iban dando la vuelta en una esquina para adentrarse en el periférico, cuando escucho que alguien le gritaba: “niña, niña, detente”, titubeo si se refería a ella o a otra persona, así q se devolvió en U a esa esquina.

El señor (que gracias a Dios pasaba por ahí en ese momento justo) le entrego ¿que cosa?.. las llaves que había dejado encima de la cajuela. Su madre obvio le puso una embarrada diabla, llegaron a casa de su hermana, su madre le contó e igual, se la pusieron como camote de Puebla.

A su padre no le dijeron por que el si que la mandaría a quemar viva como a Juana de Arco. Su memoria no es una de sus cualidades, es peligroso que tenga algo en su poder, por que en ese momento lo pierde, en el acto.

Días después paso algo similar, pero esta vez iba a su trabajo en la mañana. Mientras calentaba el coche, abrió de nuevo la puerta de la cochera (y si dejo las llaves de nuevo en la cajuela, no aprendió la lección), y se puso también a limpiar el carro, malo que tenga vidrios polarizados, se le acumula el polvo, ok lo limpio, se subió y se marcho.

No recordó que fue lo que hizo con las llaves (y no es que pensara en ellas tampoco). El tramo que recorrió fue algo largo y las llaves iban tan campantes detrás. De seguro en los semáforos que le toco, varios han de haber visto ese bultito negro encima de la cajuela, preguntándose quien pudo haber sido la bruta o bruto que las dejo olvidadas, pero nadie le dijo nada, nadie le grito en esta ocasión. Han de haber dicho: torpe.

Dio la vuelta de nuevo en una esquina, de pronto escucho el sonido: crash ¡... en el pavimento, de inmediato se dijo: “ay no¡ deje las llaves de nuevo encima de la cajuela”. Lo que hizo fue orillarse, se bajo y empezó como loca a buscarlas por la calle, no las veía, pensó: “quizás no era eso, seria casualidad el ruido”, pero oh sorpresa, justo en medio de la calle estaban las llaves tiradas.

Le fue imposible ir por ellas por que en ese momento se dejaron venir los carros de todas direcciones, lo que mas temía era que uno de ellos las aplastara o quebrará el repuesto de la cajita de la alarma del carro. Nadie las tomo con las llantas, respiro aliviada, pero muerta de vergüenza al observar que la veían como bicho raro los demás carros que al otro lado de la baqueta, esperaban su semáforo, se habrán preguntado: “que estará buscando esa loca”, una vez que dejaron los carros de parar, corrió hasta la calle con sus zapatillas del numero 8, tomo las llaves, y se dirigió al coche.

Ahí quedo descubierta la incógnita de que andaba buscando, mas quizás se les agrego como se le cayeron. Al subir al coche, le temblaban las piernas, no podía ni meter el pie izquierdo en el clucht o embrague (como lo conozcan en cada pueblo) de los nervios. Se dijo que por que tenia esa cabeza tan desubicada. Le contó a un amigo y este riéndose le dijo: “Cuando tengas hijos, pobre de ellos, los vas a dejar olvidados en cualquier esquina que te pares”, sonó gracioso pero verlo realidad era otra cosa y ella le contesto: “pues tendré que colocarles un radar para detectarlos o rastrearlos vía satélite, y una cedula o placa al cuello que diga: “en caso de extravió por favor devolverlos a esta dirección, al lado de la despistada de su madre, por cual si están en sus manos, de seguro es que olvido donde los dejo embarcados”.

No puedo prometer que no sere tan descuidada, por que se me olvidara la promesa, o la dejare encima de alguna cajuela.


Texto de esme_ralda agregado el 30-05-2006.
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