Resumo el averno
en dos coturnos,
corona ósea
del macho cabrío impío,
que concede a las ánimas
el descubierto sepulcro
donde no hay sosiego:
al menos eso dicen
los que son sacros
y no cometen sacrilegio.
Satanases y Belcebúses
otean desde la sima,
con el ojo periscópico
del que todo inventa
y nada sabe,
las lomas fragantes,
las grises avenidas,
el espeso humor
que son las ciudades,
cuyas personas
que las habitan son su bacilo,
su virus, sus suciedades. |