Segundo a segundo se desintegrará mi vida
y correré con mis cenizas para liberarlas al viento.
Sí, llevaré mis propias cenizas,
el viento las guiará por cada rincón del planeta,
estarán en el mar y la montaña,
en las hojas de los árboles,
en suaves susurros recorriendo a las gentes,
mi voz se oirá por todos lados
y mis ojos todo lo verán,
mientras mis brazos y piernas
aún correrán con mis cenizas,
liberándolas al viento...
y aprenderé a volar. |