Desde mi abismo, acudo a la muerte de los siglos, releo a la historia como a una historieta, recuerdo.
Desde mi abismo, significo más que algunos libros, significo fobias, rencores, promesas, jadeos.
Desde mi abismo, el alma comprime su pena en un grito, cerrando las puertas al olvido siniestro.
Desde mi abismo, los pájaros ciegos del tiempo han partido, emigrando a la sombra del mortal desierto.
Desde mi abismo, vislumbro tu abismo. Recorro las calles que hemos recorrido, y no te imaginas que solo me siento.
Desde mi abismo, interpreto una a una a las inconclusas sombras que dibujan al miedo no resisten ni un poco y se autodestruyen.
Desde mi abismo, te veo como en sepia, recreo tu imagen como al tótem olvidado.
Desde mi abismo, el amor parece una idea remota, plástica, casi utópica.
Desde mi abismo, puedo ver con claridad el mundo y sus miserias, acertando en el tiro a todos los errores del universo, siendo yo el primer blanco de la lista.
Desde mi abismo, aún vislumbro tu fondo de nieblas, y regreso los sueños a su sitio, ordenándolos por nombre, por peso, por intensidad.
Desde mi grito, se oyen tus silencios, ejecutores de espectros, truanes, traidores, olvidados de Dios.
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