La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / Claraluz / El Secreto de Keops (Reeditado)

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo [C:211018]

Este cuento nació hace mucho tiempo por una propuesta de un buen cuentero de la página (Sol_o_luna). Para los dos fue un reto escribir sobre el tema elegido (una de mis pasiones) y disfruté mucho con ello. Me ha apetecido "rescatarlo" en este momento, ocupando el puesto número "20" en mis nuevos escritos.



EL SECRETO DE KEOPS:

El taxista apuraba mi equipaje en el maletero, hice señas al cartero que ya dejaba las cartas en el buzón. Introduje la correspondencia dentro del maletín de mi portátil y subí al taxi. Tan sólo quedaban cincuenta minutos para que mi vuelo con destino a Egipto despegara. Como en todos los vuelos, esta vez también me quedé dormido, pero desperté cuando aún quedaban aproximadamente dos horas para llegar al “Aeropuerto Internacional de El Cairo”, así que aproveché para mirar la correspondencia: facturas del banco, información del cambio censal, boletines de las últimas novedades comerciales, y al final del todo, una postal. Tenía el matasellos de Egipto, pero no había ninguna seña personal del remite. El paisaje eran tres falucas sobre el río Nilo y un simple mensaje “Espero y deseo que tenga usted un feliz vuelo y estancia en mi país”.
Javier Méndez, mi redactor-jefe me había proporcionado el teléfono de nuestro contacto en Egipto, el Sr. Hosmi Al-sharif que ya había sido informado de mi misión en su país y me acompañaría durante mi estancia. Aterrizamos en Egipto con casi “exagerada” puntualidad, y en la terminal del aeropuerto ya me esperaba el Sr. Al-Sharif. Me habían enfatizado sobre su carácter noble y agradable, pronto descubrí que estaban en lo cierto. Era un hombre moreno, calvo, mediría poco más de metro y medio y su piel madura y curtida contrastaba con la juventud de su mirada. Era muy observador y una persona inquieta. En los siguientes días que trabajamos juntos, también descubrí que era una de las personas más sabias e inteligentes que había conocido nunca. Nacido en El Cairo, mostraba adoración por su tierra y cultura, quizás por ello acogió de tan buen agrado y entusiasmo mi tarea en su país.
El Gobierno de Egipto, había llevado a la práctica un nuevo proyecto turístico en la única de las siete maravillas del mundo antiguo que aún se mantenía en pie; la Pirámide de Keops. En poco tiempo el número de turistas que la visitaban , se había triplicado. Yo trabajaba para la Sociedad National Geographic. Mi trabajo básicamente consistiría en realizar un reportaje gráfico dentro y fuera de la gran pirámide, concluyendo con una entrevista al Ministro de Cultura, concertada y confirmada semanas atrás.
Me hospedaría en el céntrico “ Pharaoh Egypt Hotel”, el Sr. Al-Sharif se brindó a llevarme en su propio todoterreno hasta el hotel. Durante el trayecto tuve oportunidad de comentarle la postal recibida. Sólo se me ocurría pensar que podría ser suya, pero me sorprendió saber que no era así, Hosmi no me la había enviado y apuntilló que toda la información que Javier Méndez le hacía llegar era a través de la oficina que La Sociedad tenía en Madrid, pero nunca citaba señas personales. No quise darle más importancia, me quedaban tres interesantes e intensos días de trabajo en Egipto y debía centrarme sólo en eso.
Llegamos al hotel alrededor de las 20:30 horas, confirmé mi reserva en recepción mientras acordaba con Hosmi la hora en que comenzaríamos al día siguiente el trabajo. Había reservado el primer día para comenzar el reportaje gráfico así que siguiendo los consejos de Hosmi y por cuestión de luminosidad, quedamos a las 07:45 horas de la mañana siguiente. La gran pirámide de Keops se encuentra situada en la ribera izquierda del río Nilo , por donde nace el sol, llegamos a una hora propicia, la visión era espectacular.
Vimos de lejos la Meseta de Giza donde se imponían majestuosamente las tres pirámides ( Jafra, Menkaura y Keops). Esta última era la mayor, medía 146 metros de altura, también fue la primera en construirse. No se parece en nada a las demás pirámides de Egipto, ni las que la precedieron ni las posteriores a ella.
Era una hora temprana y pude filmar el gran volumen de turistas que habían llegado hasta allí con el propósito de visitar la pirámide. Primero filmé y tomé fotografías de la distribución de las tres pirámides. Era idéntica a como antiguamente se encontraban las tres estrellas del “cinturón” de la Constelación de Orión. Para los antiguos egipcios, Orión era el equivalente celestial del Dios Osiris y el “cinturón” era el “Duat”, una especie de puerta por la que el alma del faraón debía pasar para llegar al “Amenti”, el más allá.
Para levantar esos 146 metros de altura nunca se contabilizó cuánto recurso humano fue necesario, pero sí que utilizaron más de dos millones de bloques con pesos comprendidos entre dos y sesenta toneladas. Algo increíble tratándose de un monumento creado sobre el dos mil quinientos antes de Cristo, época en la que aún no existían ni ruedas ni poleas. Tampoco existía la brújula, y a pesar de ello, lograron orientar las paredes con total exactitud a los cuatro puntos cardinales.
Pasamos a fotografiar la pirámide por dentro. Keops es el único monumento del antiguo Egipto que no comparte ni inscripciones ni frescos, lo cual es totalmente contradictorio a las tradiciones de la época. Es como si no hubiera otra cosa que decir, salvo la pirámide por ella misma.
Había atardecido y propusimos continuar la mañana siguiente. Hosmi me invitó a cenar a su casa, de esa forma tendría la oportunidad de conocer también a su esposa e hijos. Antes me dejaría en el hotel y pasaría a recogerme a las dos horas. Cuando crucé el hall, el recepcionista me avisó de una nota que habían dejado para mí. Me acerqué, se trataba de un sobre. Subí a mi habitación y lo abrí, contenía una postal, tenía el mismo matasellos que la anterior. Esta vez la imagen era de la Meseta de Giza, y al fondo la pirámide de Keops. Al contrario que la anterior, en esta ocasión si dejaba sus señas personales “ Sr. Mubarak” y un mensaje algo más concreto “ Necesito hablar con usted, es importante, mañana Sábado a las 09:15 horas en el hotel “Concorde Cairo””.
Hosmi hizo los honores de todo un anfitrión, y tras la excelente comida, bebida y mejor compañía aún, charlamos en la biblioteca de su casa. Aproveché para mostrarle la postal que había recibido horas antes. Al igual que yo, no tenía ningún temor, era mayor la curiosidad. Conocía el hotel, no quedaba lejos del mío y accedió a acompañarme hasta allí a la mañana siguiente. Todo esto descuadraba un poco mi agenda de trabajo, pero pensé que no lo suficiente como para ser irrecuperable.
Era sábado por la mañana, había algo de tráfico y llegamos al “Concorde Cairo” sobre las 09:20 horas. En el hotel había mucho tránsito de turistas y la cola en recepción era considerable. De lejos vimos acercarse a un señor alto, moreno, de constitución ancha y paso firme, que con un fluido Español, se presentó.
- Buenos días señores. Soy Safwat Mubarak. Gracias por venir.
Nos invitó a ocupar una mesa, al final de la cafetería. Lo primero que hizo fue pedirme disculpas por lo misterioso de sus mensajes y posibles molestias que pudiera haberme ocasionado. Acto seguido nos explicó el por qué de todo eso y cuál era su propósito. Mubarak trabajaba para el Gobierno de Egipto, en el departamento de Tecnología e Innovación. Conocía el motivo de mi viaje a su país, y mostró un gran respeto y admiración por la Sociedad de la cual yo formaba parte, el National Geographic. Hizo especial mención a la seriedad y rigurosidad con la que ofrecemos las redacciones y la repercusión y el prestigio que siempre habíamos logrado en todo el mundo. Recordándonos a modo de ejemplo el reportaje de un año atrás, en el que la National Geographic Channel había lanzado en exclusiva las primeras imágenes del robot Upuaput dentro de la gran pirámide de Keops.
Por aquel entonces yo no cubrí ese reportaje, pero conocía la historia. En 1.993 el ingeniero alemán Rudolf Gantenbrink realizaba trabajos de acondicionamiento y mejora dentro de la gran pirámide, cuando de forma casual encontró un pasadizo estrecho de escasas dimensiones (veinte centímetros de alto por veinte centímetros de ancho) y una puerta al final del mismo. Todo esto a sesenta metros de la “Cámara de la Reina”. Los ingenieros alemanes colaboraron con el Gobierno de Egipto creando un robot, el “Upuaput” (robot pyramid rover- errante de la pirámide) con el fin de poder avanzar por el pasadizo. Gracias a este proyecto, se descubrió que al final del mismo había una puerta cuyos pomos de cobre estaban derretidos por el paso del tiempo.
Fue una gran noticia y todo un hallazgo, el National Geographic se hizo eco de la noticia, no obstante ni mi departamento ni la empresa alemana que colaboró con nosotros, entendimos el poco interés mostrado por el Gobierno Egipcio para profundizar en este importante hallazgo. Máxime cuando nosotros creíamos haber descubierto el único recinto intacto que podría existir en la pirámide, tras una puerta que parecía impedir el paso a una cámara secreta.
La empresa alemana, de forma desinteresada y aún sin contar con el apoyo económico del Gobierno de mi país, propuso a mi departamento realizar las mejoras necesarias al robot y habilitarlo de tal forma que fuese capaz de abrir la puerta y ver qué había detrás.
“Le cuento esto a usted porque conocemos el trabajo que ha venido a realizar en Egipto. Queremos proponer al National Geographic la implicación en este asunto, poniendo sus medios y trabajo, a cambio de la exclusividad de la noticia.”
Había escuchado todo con mucha atención, la idea me atrajo desde un principio, pero quise ser prudente y le pedí a Mubarak que me diera tiempo para consultarlo con la redacción. Llamé a Méndez y le puse al corriente de todo. Noté que al principio su incredulidad era mayúscula, pero poco a poco fue viendo la realidad en todo lo que le contaba. Contactó de inmediato con la sede en Washington D.C. y luego me llamó para transmitirme la decisión tomada por todos ellos. Me dio luz verde en el asunto, aceptó la propuesta de Mubarak . Sólo me pedía precaución, cautela y como siempre rigurosa profesionalidad en el trabajo. También quería la experta opinión de Hosmi Al-Sharif, la cual nos tranquilizó pues Hosmi pensaba que era una buena oportunidad y un gran avance para la historia de su país. Comulgaba, políticamente hablando, con el actual Gobierno, y nos afirmó que no tuviéramos miedo a nada, que tras el hallazgo el Gobierno nos apoyaría.
Todo parecía correcto. Tuve que reorganizar mi agenda por completo, salvo la entrevista con el Ministro de Cultura, que ya estaba confirmada sin posibilidad de cambios. Lo primero que hice fue comunicarlo a Hosmi y luego llamé a Mubarak , que se sintió gratamente complacido con la decisión tomada. Al día siguiente, Domingo, había obtenido un permiso especial y podríamos realizar la visita a la gran pirámide. Por la mañana bajé a recepción, Hosmi entraba en el hotel, y a los pocos minutos Mubarak nos recogió en una furgoneta propiedad del Gobierno que él mismo conducía. En la parte trasera se encontraba el robot y le acompañaba Rudolf Gantenbrink.
Llegamos a la pirámide y accedimos a su interior. Recorrimos la “Cámara de la Reina” y a los sesenta metros encontramos el estrecho pasadizo. Conectamos el robot a mi portátil de esa forma filmaríamos todo.
Cuando el robot llegó a la puerta, la expectación era máxima, pudo abrir la misma sin especial dificultad y lo que ocurrió después nos sorprendió a todos. Se escuchó un gran estruendo en toda la pirámide y asombrosamente sin el más mínimo indicio de derrumbe, cada uno de los lados del pasadizo se había desplazado tres bloques consecutivos, ahora un cuerpo humano podía acceder por el mismo. Los cuatro avanzamos hacia el robot. Detrás de esa puerta había otra y en medio una sala. Como el resto de la pirámide, ésta carecía de inscripciones y frescos. Decidimos entre los cuatro, y con mucho cuidado, abrir esa segunda puerta. Descubrimos una sala más oscura que la anterior y a diferencia del resto de la pirámide, ésta no se encontraba ventilada por ningún conducto. Con las linternas pudimos observar que en el techo había una falsa bóveda, un extraño olor a humedad y en el suelo a escasos metros de nosotros lo que parecía un sarcófago. Avanzamos hacia él, y tropezamos con un ajuar, el tesoro de un faraón. Habían pequeños cuencos con olor a aceite y especias, diversas alhajas de oro y lo que parecía la momia de un animal de compañía. A continuación se imponía el enorme sarcófago, la tapa era de piedra caliza, se notaba que debía ser muy pesada. El sarcófago no estaba profanado. Informamos al Gobierno de inmediato quien puso a nuestra disposición los medios y equipos necesarios para actuar en ese momento.
Sabíamos que una sala no ventilada propiciaba la conservación de una momia, lo que nos llevó desde un primer momento a pensar que dentro del sarcófago podía estar la momia de algún faraón. La tarea fue difícil, los mejores científicos del país participaban en la identificación de la momia. Las actuaciones exigían mucho cuidado y esmero para no alterar las condiciones y características en que se encontró la misma.
Tardaron varias semanas en obtener todos los resultados de las pruebas. La momia encontrada era la del mismísimo faraón Snefru, padre de Keops.
Snefru había ordenado construir para sí mismo una pirámide, la llamada “pirámide Roja”. Lo único que le importaba era la cámara que contendría su cuerpo. Pero la estructura de la pirámide tenía defectos y cuando Snefru vio las grietas de “su morada para la eternidad”, la terminó lo antes posible y jamás introdujo en ella ningún sarcófago, por lo que se cree que no pensaba introducir allí su cuerpo.
Cuando llamé a mi redacción y hablé con Méndez, le conté lo sucedido, propuso poner a mi disposición todo un despliegue de reporteros y colaboradores. Mientras tanto yo ultimaba mis notas para la entrevista con el Ministro de Cultura, la cual fue todo un éxito.
Ya de vuelta a Madrid con toda la información recopilada, trabajamos muy duro durante más de 36 horas seguidas, el resultado fue aplaudido por muchos, que llegaron a calificarlo como “el mejor reportaje jamás editado”. La primicia nos fue felicitada por muchas fuentes, especialmente por el Gobierno de Egipto, la historia había dado un paso importante.

Texto agregado el 05-06-2006, y leído por 209 visitantes. (16 votos)


Lectores Opinan
2007-07-06 21:23:13 Estupendo!!! Casi pude escuchar el ruido de los grandes bloques desplazándose. Atmósfera de misterio que invita a adentrarse en la historia y vivirla en primera persona. Mis 5*s anyglo
2006-07-03 17:35:18 si, lo leì con Sol y ahora lo leo contigo...ambos son maestros de la narraciòn y el buen cuento...bravo!! luzyalegria
2006-06-17 23:16:29 Excelente. Lo había leído pero nuevamente me entretuvo. Tú sabes que me gustan estas historias de la antigüedad. Felicitaciones y van mis 5* jorval
2006-06-15 02:05:30 No me equivoque, esta muy bueno Nel, sobre todo interesante, bien fundamentado en cada detalle (eso es muy importante) y aunque fuesen datos sacados de la imagacion, tienen congruencia, hacen el relato misterioso desde un ppio y con ganas de terminarlo. Estas historias me encantan, tengo fascinacion por ellas (momias, piramides, civilizaciones antiguas) y por logica, de todas ellas, la de Egipto es mi favorita. Diste en mi clavo. Cuando dan las peliculas de La Momia por TV, no me la pierdo, por mas churris que esten jaja, disfruto esas historias o resportajes, desde niña me han gustado. Ademas, me asombra mucho un detalle que mencionas, que a pesar de no existir la tecnologia, pudieron hacer semejantes construcciones, para terminarla, debieron haber trabajado miles de generaciones en ella empezaron los tatarabuelos y terminaron los tataranietos, o no se, pero una misma generacion no creo que las haya construido, es increible (a veces en mis locuras mentales, se me ha ocurrido que quiza tuvieron ayuda de extraterrestres jaja), las piramides que hay en Mexico tmb tienen su mencion, son hermosas tmb y grandisimas, cuantos años habran tardado en construirlas? miles. Es magia lo que corre por todas esas historias del pasado, magia que me gusta mucho. Te felicito, esta superbueno el cuento. Me agrado mucho. Super interesante de ppio a fin. esme_ralda
2006-06-10 21:05:50 Muy interesante. Entre ficción y realidad. En un texto tan largo consigues que resulte fácil de leer. Saludos. leante
Ver todos los comentarios...
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]