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Inicio / Cuenteros Locales / Akeronte / El Maestro Pusilánime. Conversación 22: Radiación

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Hoy no me siento bien. El dolor detrás de los globos oculares aumenta con el paso de los días. Llevo frente a esta pantalla tres días y no he dejado de llorar. Esos malditos sentimientos débiles que me embriagan y no me dejan pensar, no me dejan salir a la calle y ser una de esas personas que se la pasa todo el estúpido día sonriéndole a la pobreza y a la miseria. Cómo odio a la sociedad. Se ven tan indiferentes, tan cebados en su vanidad, tan prepotentes con las migajas que les arrojan despectivamente en sus patéticos puestos de trabajo, donde los tratan como animales salvajes. Ahora el dolor se extiende a las sienes. Me demoro bastante en teclear pues los dedos los tengo entumecidos. Una conocida me dijo que eso era el túnel del carpo. Yo le digo que eso es el alcohol. Ya perdí la cuenta de los días que llevo sin salir de mi cuarto. Si mal no estoy, son 42. Pero hace mucho que dejé de contarlos. No tiene razón de ser. El frío de la calle, el sol radiante, las brisas frías de esta ciudad, la polución, los gritos de los niños al salir del colegio, el sabor de la desgracia, el impudor de la lascivia de esos entes que lanzan miradas anacrónicas a sus posibles víctimas: me genera un asco infinito salir de este recinto. Hace una semana me llegó el encargo. Es un poco costosa pero me mantiene fuera del principio de realidad que tanto desprecio. Prefiero mantenerme ausente, del mundo, de mi familia, de los conocidos porque a nadie considero amigo. Sí, una vez tuve un amigo, me llevaba bastantes años, como una década, y me divertía con sus ideas y sus pensamientos y sus comentarios sardónicos sobre la vida y el mundo y la vanidad y todo el aire que llena neuronas de cada vez más gente. Y me gustaba que me dijera que me quería y que me amaba y que me deseaba, pues henchía mi alma mancillada por tanta desgracia en un pasado no muy lejano en la línea temporal, pero tan distante en mis recuerdos. Como si hubiera sido una pesadilla continua, repleta de violencia, de encierro, drogas, inyecciones -las de hoy son diferentes-, encierro -lo odio y lo añoro-. Al principio pensé que era un ser diferente, de esos que sobresalen por su inteligencia, por su distanciamiento de la masa, por sus sabias frases, por su interesante forma de expresarse en sus escritos. Pero luego se fue transformando -¿lo fui trasformando?- en uno más y se terminó diluyendo y sus colores se combinaban con el decorado del fondo, tan aburrido, tan soez...


...tan pusilánime....

Texto agregado el 06-06-2006, y leído por 12 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2006-06-15 00:04:20 muchas veces siento lo mismo que tú... claro que no me puedo quedar encerrada tantos días, porque soy estudiante. No te había podido seguir leyendo antes... vas muy bien, como siempre. 5* devora_letra s
 
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