Utopía
Adiós, me dejas
absorta y sola…
pensando en tus ojos,
creyendo tus palabras,
repitiendo tus promesas,
nombrándote en mis rezos,
soñando en tu regreso.
Adiós, me dejas
pero te quedas,
adiós, te alejas
y te sigo viendo.
Adiós, me dejas,
percibo tu aroma,
tu agridulce sabor,
casi palpo mis sueños.
Adiós, me dejas,
y grito a Dios
me ayude a olvidarte,
pero no lo consigo
pues en cada rezo
tu nombre sin piedad
aparece…
Adiós, te dejas,
porque tu imagen,
tu sabor, tu aroma,
tu nombre…
se quedan conmigo
y un puñado de rezos. |