Discúlpeme joven pero no sé donde está mi habitación como llevo sólo dos días en este hotel y soy una pobre anciana sabrá entender mi confusión…mire usted joven que no consigo oírle, estoy algo sorda del oído derecho, si puede gritar un poco se lo agradezco.
Entonces me dijo que la habitación 755…como dice joven, la 716…perdone mi torpeza dice que la 726. Bueno pues como es pronto todavía me voy a dar unos paseos hasta el hall del hotel si me lo permite y luego voy tranquilamente a la habitación que las noches con esto de la senilidad se me hacen muy largas. Es usted muy amable joven y tiene un corte de pelo bien bonito, azabache y rizado. Yo sin embargo con estos pelos, tengo que ir mañana a la peluquería del hotel, seguramente prestan un buen servicio como todo lo demás. En fin joven me dijo la 755 ¿verdad? Parece encantadora pero no sé algo me dice que usted se encrespa rápidamente, si sólo le pregunto por el número de habitación y se pone de mal humor, ahora resulta que sólo sabe hablar gritando como si yo fuera sorda. Que tipo de personal contratan en estos hoteles de cuatro estrellas, mañana mismo pongo una reclamación, ahora no que me dejé las gafas en la habitación y no veo de cerca, y como usted no es capaz de decirme cual es mi habitación que me grita y además cada vez me dice un número distinto, que si la 755 o la 716 o la 726. Como dice esa última…la 726…ya lo decía yo, no es de fiar esta recepcionista, no. Pero…que pasa, de donde han sacado este orangután que me empuja, pero señor tenga usted consideración con una pobre anciana, este botones parece un mono en celo dice que corra hacia mi habitación y que no entre en el control, que usted está ocupada. Que equipo de secuaces malhechores, sin falta…les digo que mañana sin falta les denuncio.
Si ya lo sé, no salgo de la habitación señor, cualquiera galopa a su lado, espero a que me traigan un vaso de leche o algo para conciliar el sueño.
…Que pronto vino usted señorita, me alivia saber que marchó el orangután. Y dice usted que me beba este vasito de agua, pero si sabe a agua de fregar señora que brebaje me está dando usted que luego publican los periódicos sucesos sospechosos acaecidos en lujosos hoteles, no es de fiar pero me lo tomo porque tengo hambre y el yogur de fresa es mi preferido, aunque tiene unos tropezones, de dudosa consistencia.
Ahora ya si que me duermo, primero voy al baño que estoy un poco estreñida y llevo aquí ya casi un mes y todavía no he obrado, que malo esto de ser vieja, sorda y enferma. Por cierto, espero que tengan servicio de habitaciones y me despierten a las 7:00 que tengo que hacer mis estiramientos y pasear por el jardín del hotel. Ah…dice usted que a esa hora entrará a la habitación para realizarme una técnica, que hotel curioso éste. Muy bien pues hasta esa hora.
…¿Ya es la hora? Pero que hace que me deja el brazo sin circulación que goma es esa y ¡dios mío¡ si parece una sanguijuela, esa es mi sangre y usted se la lleva así de repente sin comunicar previamente nada. Ahora mismo me quejo al responsable. Dice usted que llevo toda la noche diciendo lo mismo. Como dice…usted es joven y muy guapa pero ya se lo dije ayer por la noche creo que está más trastornada que yo y ya es decir. Le digo joven que se ha confundido de sitio, esto no es un hotel, si yo soy una vieja loca, esto es un hospital y llevo aquí dos días ingresada me trajeron los cabrones de mis hijos esos locos que han heredado mi demencia y ya les dará algún día el primer brote, ya…
Por cierto mi habitación es la 726, se lo puedo decir más alto pero no más claro porque yo no estoy sorda niña y ese celador casi cuadrúpedo es bien feo niña no sé como puedes trabajar con él en el control de enfermería de la unidad. Un saludo y hasta mañana. Por cierto camufla mejor la medicación o bien me la das tal cual que yo no te miento en nada, soy loca pero no tonta.
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