La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - Halcon_Rojo - 'Estación del Silencio: “La Chispa Adecuada”'
Estación del Silencio: “La Chispa Adecuada”
Entonces, cuando las palabras surgieron de mi boca, engendradas por el sentir de mi alma, y sin pasar por la estación de la razón… se abrió una brecha como piedra de alta montaña, dura y resquebrajada, difícil de rellenar. Palabras que retornaron como eco… el silencio.
Silencios que fueron aguijones envenenados de avispas sedientas en verano. Aguijones que clavados en mis tímpanos… me impidieron oír y me arrastraron con furia, a recorrer las calles. Sola, bajo la lluvia y los truenos, sin rumbo ni destino. Buscando un cobijo en el que encontrar algo de consuelo. Mas las calles estaban desiertas, no había oasis, no hallé tal consuelo, y como en un mar, no se si de dunas u olas, nadé o lo mejor anduve arriba y abajo, empapada y temblando, y como abrigo… tan solo mis dudas.
Apareces y desapareces, te muestras en mi vida y es cuando me pregunto cómo es que aún te admiro y con ansia te espero. ¿Por qué existe ese algo que no se si ignoro, y que nos distancia? Cuando te acercas… y te veo llegar, y siento que la tormenta puede de nuevo en mi alma estallar.
En un ataúd quisiera encerrar tormentas, pesadillas, palabras y silencios. Y al abrir mi corazón dejo escapar, al vuelo, todo lo que en él reprimido guardo. El deseo de tu tacto, y el de ver tu rostro con una sonrisa a escondidas tras la puerta. Cuando aún llevabas la corona y eras majestad en mis sueños. Soñaba que despertaba y tras la ventana te encontraba, trabajando con tu pelo enmarañado, buscando en los bosques…, quien sabe, quizás… queriendo encontrar un arco iris que fuera camino que nos transportara al infinito.
No cabe el odio, me digo un día y otro. Y es que no sé distinguir entre los besos que no siento y las raíces que alimentan mi vida. No sé distinguir lo complicado que hace de lo simple… un imposible. Y aún te espero llegar, con mis manos que aún reclaman con deseo, caricias, respuestas y presencia, reclaman las tuyas, que son de hueso, huecas y en las que nada queda, y todo cuela.
En tu vientre, me quise acurrucar, dormir y alimentar esa inocente felicidad, mas sabes que sólo él me sabe a pan. Paz y desasosiego, alcanzados en la catedral que es tu cuerpo, inundan mi alma y mi mente, la primera… dudo si algún día a mi vida volverá. Tú eras vida y esperanza aquel verano, más tarde y sin que lo supiéramos, en algún lugar que ya no importa, ambas en el tiempo se perdieron junto a mil tormentas que azotaban un océano de dudas. Y yo… te miraba y muy a tu pesar… te preguntaba. En tu rostro pude ver el león que me sonríe, que cambiaba… y yo…yo aprendía.
Desnudé mi alma a las paredes, y ellas se burlaron de mí. Me contaron que no se gustaban… y que sin vuelta atrás querían cambiar. No las he vuelto a pintar. Las dejé desnudas del mismo color. Mas ya no reflejan imágenes, ya no pintan recuerdos, ya no saben de colores de notas, ni de alegrías y tristezas. Quedaron allí solas con su huella.
De nuevo pienso y no sé distinguir entre los besos que no siento y las raíces que alimentan mi vida. No sé distinguir lo complicado que hace de lo simple… un imposible. Y ahora… a veces siento que estás en mi lista de promesas a olvidar. Y me repito e insisto en recordar aquello que tanto oíste cantar “todo arde si le aplicas la chispa adecuada”. Ardimos y fue el fuego, el mismo que era a veces propio, el que quemaba nuestro recuerdo dejando tan sólo… la ceniza, que siempre ajena, sin color bien definido…, casi blanca como esperma resbalando por la espina dorsal, nos tiñó, e impregnó nuestros cuerpos que quedaron secos, consumidos…fríos y vacíos.
Ahora…ya somos más viejos y sinceros y en esta nueva Estación, quizás… sea el momento de volver a preguntar, si bien… temo por respuesta un ¿qué más da? Pero sé, que si algún día alcanzamos la cima, y nos asomamos, y miramos la "laguna", veremos nuestros rostros y cuerpos reflejados, oiremos ecos de preguntas y respuestas, esas que van y vienen, y que se claman a voces, que se llaman… y una y otra vez se vuelven a la eternidad. Esas imágenes de la vida perdidas, esas imágenes de tu ausencia.
No quiero morir para saber, quiero vivir, aprender y quizás no tener que recordar aquello que tanto y tanto escuché “…no sé distinguir entre besos y raíces. No sé distinguir lo complicado de lo simple… y ahora estás en mi lista de promesas a olvidar…”. Dentro de mi algo me dice que “…Todo arde si le aplicas la chispa adecuada”.
>>>---Macarena--->>> (Enero 2006)
Texto de Halcon_Rojo agregado el 17-06-2006. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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