Sombras transparentes y gritos mudos,
arcoiris grises en cielos oscuros.
Miel que se vuelve el trago más amargo,
una rosa en tus manos no es más que un cardo.
Juegas con el fuego y bailas con el rayo
el silencio de un muerto para tí es un canto.
Duerme la pasión, como el sol en medianoche.
Vuelve la razón de su viaje al horizonte.
No caminarás conmigo como lo hacías en verano,
pues donde antes fui héroe ahora soy villano.
Nadie esconde la luz, ni guarda cargada un arma,
tú extendiste tu mano...
Y yo te entregué mi alma
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