No me des palabras
que se pierdan en mis oídos,
dame hechos que se queden en mis manos
y pueda retenerlos.
No me digas que me quieres
y te vayas,
déjame mirarte a los ojos
y leerlo en ellos.
No me desarmes
con el eco de tus besos,
déjame vencido con el tacto de tu cuerpo
y que pueda decir al fin
¡cuanto la quiero!
porque yo te ofrezco mis ojos
para que puedas leerlo. |